¿Sabes en qué consiste la ‘Lingüística forense’?

La «lingüística forense» es la disciplina que aplica el estudio del lenguaje a investigaciones policiales y procedimientos judiciales. Al igual que se analizan huellas, documentos o grabaciones, también puede estudiarse nuestra forma de hablar y escribir, ya que tendemos a repetir determinadas palabras, construcciones, abreviaturas, errores o giros que, examinados en conjunto, pueden ayudar a comparar textos, atribuir una posible autoría o detectar una suplantación.

Este tipo de análisis se utiliza, por ejemplo, ante cartas anónimas, amenazas, mensajes de WhatsApp, correos electrónicos, notas o grabaciones cuya autoría se discute. El lingüista forense puede comparar ese material con textos o audios cuya procedencia se conoce y buscar semejanzas y diferencias, aunque no se trata de encontrar una supuesta «huella verbal» infalible, sino de aportar una prueba pericial que deberá valorarse junto con el resto de evidencias de una investigación.

En España, una de las especialistas más conocidas (y reconocidas) en este campo es Sheila Queralt, doctora en Ciencias del Lenguaje, lingüista forense, perito judicial y, además, una admirada y querida amiga, que ha trabajado especialmente en análisis de autoría, perfiles lingüísticos y estudio de textos y grabaciones.

En la ficción criminal este recurso ofrece muchas posibilidades. Una amenaza, una nota apresurada o unos mensajes enviados desde un teléfono ajeno pueden contener detalles lingüísticos capaces de poner en duda una coartada o relacionar varios textos aparentemente escritos por personas distintas.

 ¿Qué es la lingüística forense? Descubre cómo el análisis de palabras, expresiones y formas de escribir puede ayudar en investigaciones criminales.  

La «lingüística forense» es la disciplina que aplica el estudio del lenguaje a investigaciones policiales y procedimientos judiciales. Al igual que se analizan huellas, documentos o grabaciones, también puede estudiarse nuestra forma de hablar y escribir, ya que tendemos a repetir determinadas palabras, construcciones, abreviaturas, errores o giros que, examinados en conjunto, pueden ayudar a comparar textos, atribuir una posible autoría o detectar una suplantación.

Este tipo de análisis se utiliza, por ejemplo, ante cartas anónimas, amenazas, mensajes de WhatsApp, correos electrónicos, notas o grabaciones cuya autoría se discute. El lingüista forense puede comparar ese material con textos o audios cuya procedencia se conoce y buscar semejanzas y diferencias, aunque no se trata de encontrar una supuesta «huella verbal» infalible, sino de aportar una prueba pericial que deberá valorarse junto con el resto de evidencias de una investigación.

En España, una de las especialistas más conocidas (y reconocidas) en este campo es Sheila Queralt, doctora en Ciencias del Lenguaje, lingüista forense, perito judicial y, además, una admirada y querida amiga, que ha trabajado especialmente en análisis de autoría, perfiles lingüísticos y estudio de textos y grabaciones.

En la ficción criminal este recurso ofrece muchas posibilidades. Una amenaza, una nota apresurada o unos mensajes enviados desde un teléfono ajeno pueden contener detalles lingüísticos capaces de poner en duda una coartada o relacionar varios textos aparentemente escritos por personas distintas.

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