Ada Colau, exalcaldesa de Barcelona, ocupó el confesionario de El perro andaluz, el apartado en el que Manu Sánchez invita a sus entrevistados a soltar confesiones. El presentador fue directo y le preguntó si alguna vez había robado. La respuesta fue afirmativa: ocurrió con 18 años, durante su primera visita a París.
«Para mí era como ir a un santuario, o sea, era un lugar emblemático, épico», explicó Colau sobre el Café de Flore, el local parisino de Sartre y Simone de Beauvoir. Hasta allí llegó, recién estrenada la mayoría de edad, la joven Ada. «Yo era una estudiante de filosofía y un poco friki, existencialista«, recordó.
«Se lo he confesado a mis hijos, si no, no te lo podría contar«, aseguró Colau antes de revelar el botín: un cenicero con el nombre del café. Lo defendió sin rodeos y sin ponerse seria. «Una cosita muy poética, muy bonita, que no podía no coger», dijo.
Quitó hierro al hurto con un argumento práctico: «En un sitio como ese van reponiendo«. Sánchez cambió entonces de tercio y le preguntó qué le daría más vergüenza que encontrase la UCO si entrase en su casa.
«Que la arena del gato seguramente estaría sucia«, respondió Colau tras descartar un olvido comprometedor en algún cajón. Cuando el presentador dudó de que los agentes mirasen ahí, ella insistió. «Supongo que buscan en todas partes», dijo. «Hay que limpiarla cada día», explicó.
La exalcaldesa de Barcelona pasó por el confesionario de ‘El perro andaluz’ y reveló qué le daría vergüenza que encontrase la UCO en su casa.
Ada Colau, exalcaldesa de Barcelona, ocupó el confesionario de El perro andaluz, el apartado en el que Manu Sánchez invita a sus entrevistados a soltar confesiones. El presentador fue directo y le preguntó si alguna vez había robado. La respuesta fue afirmativa: ocurrió con 18 años, durante su primera visita a París.
«Para mí era como ir a un santuario, o sea, era un lugar emblemático, épico», explicó Colau sobre el Café de Flore, el local parisino de Sartre y Simone de Beauvoir. Hasta allí llegó, recién estrenada la mayoría de edad, la joven Ada. «Yo era una estudiante de filosofía y un poco friki, existencialista«, recordó.
«Se lo he confesado a mis hijos, si no, no te lo podría contar«, aseguró Colau antes de revelar el botín: un cenicero con el nombre del café. Lo defendió sin rodeos y sin ponerse seria. «Una cosita muy poética, muy bonita, que no podía no coger», dijo.
Quitó hierro al hurto con un argumento práctico: «En un sitio como ese van reponiendo«. Sánchez cambió entonces de tercio y le preguntó qué le daría más vergüenza que encontrase la UCO si entrase en su casa.
«Que la arena del gato seguramente estaría sucia«, respondió Colau tras descartar un olvido comprometedor en algún cajón. Cuando el presentador dudó de que los agentes mirasen ahí, ella insistió. «Supongo que buscan en todas partes», dijo. «Hay que limpiarla cada día», explicó.
20MINUTOS.ES – Televisión
