Belén Esteban ha vuelto a pisar un plató de Telecinco en pletórico directo. Y De Viernes ha jugado el retorno con solemnidad. Hay que crear un acontecimiento y Belén ha aparecido en coche de época cual Ava Gardner en los años dorados de Hollywood. Ella, aguantando la emoción en primer plano. Pero aguantando la emoción lo justo, que sabe mucho de sentimientos televisivos y televisados: no hay que gastar toda la expresividad nada más empezar.
Y el coche aparcó en la puerta del plató 6, el más engalanado de Mediaset. Allí, Santi Acosta y Bea Archidona estaban esperándola. Juntos, se sentaron un ratico en la calle. Al fondo, unos haces de luz señalaban el cielo para dar sensación de gran espectáculo. Y asomaba una carpa, también, para guardar cosas. Que aquí se reutiliza hasta la última silla del decorado. Pero el momento culmen venía después, cuando Belén cruzaba la puerta y todo estaba listo para el reencuentro con Terelu Campos y Lydia Lozano, sus compañeras de Sálvame.
Así entró al estudio, en oscuridad rotunda. Sin embargo, Belén Esteban estaba a punto de demostrar por qué es Belén Esteban. Se saltó el protocolo y empezó a abrazar al regidor Fernando. El momento lo vimos regular. Sin luz. Porque no estaba previsto, claro. Solo observamos su sombra. Pero si escuchábamos “Te quiero Fernando”. Por eso mismo, se hizo con el título de Princesa del Pueblo. Porque Belén transmite abrazar sin estatus. Del más famoso al más currito. Es de la gente y la gente es de ella.
Ya puestos en las alegrías del afecto, el propio regidor Fernando colocó a Belén en el centro del plató, que seguía con los focos apagados para amplificar la épica de la expectación. Y se iluminó la cara de Terelu. Belén, incontrolable, corrió hacia ella. Y hubo que prender más focos porque nos estábamos perdiendo qué hacía.
Se terminó la intriga. Ya podíamos ver al resto de colaboradores. Antonio Rossi, José Antonio León, Ángela Portero… Antes se paró en Lydia Lozano. Y Belén Esteban, dio un titular que concreta casi todas las claves de su éxito durante tres décadas en la tele. La frase: “Sé que, por lo que voy a decir, me van a regañar. Pero lo tengo que decir: yo pensaba que la gente no me quería y tengo que decir a la gente que gracias. Porque con la entrevista del viernes pasado, solamente, les puedo decir gracias”.
Atención al arco narrativo. Primero, presenta un cebo: “Sé que, por lo que voy a decir, me van a regañar”. El espectador levanta la mirada. Qué cosa prohibida va a soltar por la boca. “Pensaba que la gente ya no me quería”, añade. Está increpando al sentimiento de la audiencia a la vez que subraya su vulnerabilidad. Así empatía se multiplica para, después, terminar remarcando su actitud de estrella con un agradecimiento final: “solamente puede decir gracias”. Con entonación de folclórica.
Belén es una maestra de la comunicación popular. Su incontinencia verbal sabe conquistar el aplauso como nadie: en dos minutos de De Viernes su espontaneidad reúne cercanía, empoderamiento y frustración. Conecta con los despechos que todos hemos sufrido alguna vez. Incluso recalca la incomodidad de tantas interrupciones publicitarias: «Mediaset ganará mucho dinero porque hay más anuncios que La tienda en casa«. Se pone al público de su parte. Sigue siendo de barrio: cuando abraza al regidor, cuando se cabrea con la familia, cuando se queja de la publi, cuando insiste que no va a nombrar a alguien porque se lo ha pedido y, de seguido, suelta su nombre completo. Belén es la contradicción que todos somos con la pasión que no podemos perder. Con la diferencia de que Belén se cree su personaje. Ahora siente que la audiencia avala su presencia de nuevo y ha reaparecido con la intensidad de triunfadora. Se ha echado de menos el contrapunto de humor de un Jorge Javier Vázquez, una Carlota Corredera o una María Patiño. Las picardías de la ironía rebajan su tono y relativizan a Belén hasta sacar la comedia que lleva dentro. O su predicamento mirando a cámara termina tornándose monótono. Pero la travesura requiere de confianza. Ahí Mediaset está empezando de nuevo. Porque Belén es la de siempre, Telecinco no.
El secreto del éxito de Belén Esteban. Así lo ha desplegado en los primeros minutos de su regreso a los estudios de Telecinco en directo.
Belén Esteban ha vuelto a pisar un plató de Telecinco en pletórico directo. Y De Viernes ha jugado el retorno con solemnidad. Hay que crear un acontecimiento y Belén ha aparecido en coche de época cual Ava Gardner en los años dorados de Hollywood. Ella, aguantando la emoción en primer plano. Pero aguantando la emoción lo justo, que sabe de sentimientos televisivos y televisados. No hay que gastar toda la expresividad nada más empezar.
Y el coche aparcó en la puerta del plató 6, el más engalanado de Mediaset. Allí, Santi Acosta y Bea Archidona estaban esperándola. Juntos, se sentaron un ratico en la calle. Al fondo, unos haces de luz para dar sensación de gran espectáculo. Y una carpa, también, para guardar cosas. Que aquí se reutiliza hasta la última silla del decorado. Pero el momento culmen venía después, cuando Belén cruzaba la puerta y todo estaba listo para el reencuentro con Terelu Campos y Lydia Lozano, sus compañeras de Sálvame.
Así entró al estudio, en oscuridad rotunda. Sin embargo, Belén Esteban estaba a punto de demostrar por qué es Belén Esteban. Se saltó el protocolo y empezó a abrazar al regidor Fernando. Sin luz, porque no estaba previsto, claro. Solo veíamos su sombra. Pero si escuchábamos cómo le decía “Te quiero Fernando”. Por eso mismo, se hizo con el título de Princesa del Pueblo. Porque Belén transmite abrazar sin estatus. Es de la gente y la gente es de ella.
Ya puestos en las alegrías del afecto, el propio regidor Fernando colocó a Belén en el centro del plató, que seguía apagado para amplificar la épica de la expectación. Y se iluminó Terelu. Belén, incontrolable, corrió hacia ella. Y hubo que prender más focos porque nos lo estábamos perdiendo.
Se terminó la intriga. Ya podíamos ver al resto de colaboradores. Antonio Rossi, José Antonio León, Ángela Portero… Antes se paró en Lydia Lozano. Y Belén Esteban, dio un titular que concreta casi todas las claves de su éxito durante tres décadas en la tele. La frase: “Sé que por lo que voy a decir me van a regañar. Pero lo tengo que decir: yo pensaba que la gente no me quería y tengo que decir a la gente que gracias. Porque con la entrevista del viernes de pasado solamente les puedo decir gracias”.
Primero, presenta un cebo: “Sé me van a regañar por lo que voy a decir”. El espectador levanta la mirada. Qué cosa prohibida va a soltar por la boca. “Pensaba que la gente ya no me quería”, añade. Increpa al sentimiento de audiencia a la vez que subraya su vulnerabilidad. La empatía se multiplica para terminar remarcando su actitud de estrella con un agradecimiento final: “solamente puede decir gracias”. Con entonación de folclórica.
Belén es una maestra de la comunicación popular. Su incontinencia verbal sabe lograr el aplauso como nadie: en dos minutos su espontaneidad reúne cercanía, empoderamiento y frustración. Sabe conectar con los despechos que todos hemos sufrido alguna vez. Sabe incluso recalcar la incomodidad de tantas interrupciones publicitarias: «Mediaset ganará mucho dinero porque hay más anuncios que la tienda en casa». Se pone al público de su parte. Sigue siendo de barrio: cuando abraza al regidor, cuando se cabrea con la familia, cuando insiste que no va a nombrar a alguien porque se lo ha pedido y, de seguido, suelta su nombre completo. Belén es la contradicción que todos somos con la pasión que no podemos perder. Con la diferencia de que Belén se cree su personaje. Ahora siente que la audiencia avala su presencia de nuevo y ha reaparecido con la intensidad de triunfadora. Se ha echado de menos el contrapunto de humor de un Jorge Javier Vázquez, una Carlota Corredera o una María Patiño. Las picardías de la ironía rebajan su tono y relativizan a Belén hasta sacar la comedia que lleva dentro. O su predicamento mirando a cámara se termina torciendo en monótono. Pero para eso hay que tener confianza. Ahí Mediaset está empezando de nuevo. Porque Belén es la de siempre, Telecinco no.
20MINUTOS.ES – Televisión
