Heidi Klum es la reina de Halloween por derecho propio y, un año más, ha vuelto a demostrarlo. Este 2026, la modelo de 53 años ha decidido a disfrazarse de su propia mano. Una mano inmensa, de casi dos metros de altura, porque mide sus 177 centímetros, más sus tacones, más el corte de la maño con la muñeca, ensangrentado y lleno de vísceras.
La modelo alemana, enorme aficionada a la tradición, ha tardado horas en el proceso, que ha mostrado en su perfil de Instagram entre vísceras y sangre falsa
Heidi Klum es la reina de Halloween por derecho propio y, un año más, ha vuelto a demostrarlo. Este 2026, la modelo de 53 años ha decidido a disfrazarse de su propia mano. Una mano inmensa, de casi dos metros de altura, porque mide sus 177 centímetros, más sus tacones, más el corte de la maño con la muñeca, ensangrentado y lleno de vísceras.
La alemana ha mostrado el disfraz en su cuentra de Instagram al filo de las 22.30, hora de Nueva York, la ciudad donde ha celebrado su fiesta anual. En un vídeo, de rodillas en el suelo, movía sus dedos, con las uñas pintadas de rojo, por el piso… hasta que la imagen se transformaba en ella misma hecha mano, con sus anillos, como el de pedida y su alianza de casada, y, también, sus clásicas uñas rojas. Para darle el toque halloweenesco, la mano —la izquierda, por cierto— estaba cortada, casi desgarrada, a la altura de la muñeca.
Dentro del enorme disfraz estaba Klum, de la que solo se intuían sus ojos y su boca, también al ser parte de las supuestas heridas por el desgarro de la mano gigante. Sus piernas estaban convertidas en dos de sus dedos. El nivel de detalle del disfraz es máximo, ya que cada aspecto de la mano es ultrarrealista, marcándose perfectamente las venas (contó que eran iguales que las suyas propias), los tendones, los nudillos, pequeñas arrugas, la pintura de las largas uñas o las cutículas. El pulgar, además, es su brazo derecho, y también tiene movimiento.

De ahí que el proceso del disfraz le haya llevado a Klum y a su numeroso equipo horas y horas. A primera hora del sábado, la modelo subía hasta arriba del célebre Empire State Building neoyorquino para dar el pistoletazo de salida a su gran día y arrancar el encendido de la torre en verde y naranja, colores típicos de la festividad. Después, empezaba su transformación.
Durante todo el sábado, Klum fue ido colgando diversas partes del disfraz, que ya apuntaba a algo ciertamente asqueroso, al mostrar vísceras, tripas y ampollas de sangre falsa. Además, dio alguna pista, que no se ha entendido hasta después: en su perfil ha colgado una fotografía de su mano (la auténtica) con la alianza de casada y la palabra “Tom” tatuada, en honor a su marido, el músico Tom Kaulitz. Como todo texto escribía: “Tom, te echo de menos”, y un beso. Pocos, nadie seguramente, imaginaban que esa mano era su traje de esa noche. El tatuaje se podía ver cuando se daba la vuelta.

Otra de sus divertidas pistas había sido dejarse ver comiendo patatas fritas de una bolsa donde, precisamente, aparece su propia cara. Un par de horas antes de mostrar su disfraz, se veía a uno de sus acompañantes llevando ese disfraz, de bolsa de patatas gigante, todavía sin saberse que ella misma sería la mano que las agarraría. Ella misma, en uno de los stories que ha colgado a lo largo del día, dejaba caer que en internet se hablaba de su disfraz pero todo el mundo se equivocaba.
A su llegada a la fiesta —en una especie de camión/ambulancia que ponía Danger!, ¡Peligro!— Klum iba acompañada de un grupo de ayudantes vestidos con monos amarillos y con mascarillas, que le inyectaban sangre falsa en la boca para que así chorreara por la mano. Después, también posó con tres de sus cuatro hijos, Leni (de 22 años, que tuvo junto a Flavio Briatore), Johan y Lou (de 19 y 17, los dos más pequeños, que tuvo con el cantante Seal).

“Happy Halloween!”(“¡Feliz Halloween!“), les gritó Klum a los fotógrafos congregados. ”Me miré las manos y pensé: ‘Mmmmm, estos dos dedos podrían ser piernas, posiblemente’. Y lo veía, que podía meter todo el cuerpo en la palma de la mano, lo veía dentro de esa forma… y aquí está“, declaró ante la prensa congregada. Lo más difícil de todo era, afirmaba, llevar el traje en sí, y también que había sido complicado subirse en la camioneta que la había llevado hasta allí, pero que lo disfrutaba y no le importaba.
La modelo alemana ceba cada año más y más la fiesta y su disfraz, y con más antelación. Como si de Mariah Carey en Navidad se tratara, en cuanto arranca octubre empieza a recordar en sus redes sociales fotos de sus disfraces y de su transformación. Además, esta vez ha empezado a colgar fotos del proceso y de partes del disfraz con hasta una semana de antelación. En esta ocasión y desde el principio parecían adivinarse vísceras y órganos.

Sabe Klum de la expectación que levanta desde hace más de dos décadas. Pero además es que sigue siendo capaz de superarse, año tras año. El pasado, en 2025, enloqueció al público vestida (aunque probablemente “vestida” es una palabra que se quede corta) como la mitológica medusa, con el pelo lleno de un nido de serpientes y con su marido como complemento, interpretando al mitológico guerrero que se queda de piedra al cruzarse con la mirada de la bestia.
En años anteriores, Klum ha triunfado gracias a sus disfraces de E.T., el célebre extraterrestre de la película de 1982 de Steven Spielberg, en 2025; de pavo real con ella misma como el cuerpo del ave y una decena de bailarines como las plumas; de diosa Shiva; de mujer biónica; de ella misma de anciana o clonada media docena de veces; de cuerpo humano visto por dentro; de gusano; o de clásicos como Jessica Rabbit o vampiresa.
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