Nada como una buena ronda de entrevistas promocionales para saber lo que piensa una estrella de Hollywood de la vida en general. Si para muchos actores la promoción de sus películas es una carga, para Andrew Garfield (Los Ángeles, California, 43 años) parece la oportunidad para opinar de cualquier cosa sobre la que se le pregunte. El actor, que está promocionando El árbol muy muy lejano, la cinta de Ben Gregor en la que comparte protagonismo con la actriz Claire Foy, se ha sometido recientemente al detector de mentiras de la revista Vanity Fair, lo que ha dado lugar a una simpática entrevista en vídeo entre Foy, quien le hace las preguntas, y el segundo Spiderman de la era actual, que las va respondiendo. Una de ellas acerca del debate —viral hace unos meses en Hollywood— sobre si el uso del bótox está acabando con las expresiones faciales genuinas de los intérpretes y, por tanto, con la credibilidad y autenticidad de sus actuaciones, ha llamado la atención.
El actor, en plena promoción de ‘El árbol muy muy lejano’, ha dado varias entrevistas en las que habla sin tapujos sobre cuestiones como la presión estética y el uso de ChatGPT, “que va a causar un daño tremendo al alma de la humanidad”
Nada como una buena ronda de entrevistas promocionales para saber lo que piensa una estrella de Hollywood de la vida en general. Si para muchos actores la promoción de sus películas es una carga, para Andrew Garfield (Los Ángeles, California, 43 años) parece la oportunidad para opinar de cualquier cosa sobre la que se le pregunte. El actor, que está promocionando El árbol muy muy lejano, la cinta de Ben Gregor en la que comparte protagonismo con la actriz Claire Foy, se ha sometido recientemente al detector de mentiras de la revista Vanity Fair, lo que ha dado lugar a una simpática entrevista en vídeo entre Foy, quien le hace las preguntas, y el segundo Spiderman de la era actual, que las va respondiendo. Una de ellas acerca del debate —viral hace unos meses en Hollywood— sobre si el uso del bótox está acabando con las expresiones faciales genuinas de los intérpretes y, por tanto, con la credibilidad y autenticidad de sus actuaciones, ha llamado la atención.
“¿Crees que los actores pueden ser demasiado emocionales?“, le pregunta la actriz de The Crown a Garfield durante el interrogatorio para Vanity Fair, a lo que el actor responde rotundo que sí. Ella continua: “¿Crees que el bótox está impidiendo que eso se haga realidad, como si fuera algo demasiado agresivo?“. En ese momento, la seguridad del intérprete se desvanece: ”Esa [pregunta] es complicada», asegura antes de reflexionar y contestar: “Quiero ir con un poco de cuidado con esto, porque, obviamente, tengo la firme convicción de que sería estupendo que viviéramos en una sociedad en la que nadie sintiera la presión de hacer nada delante de los demás. Pero, por desgracia, tengo claro que vivimos en una sociedad en la que existe una presión para someterse a tratamientos faciales, sobre todo para las mujeres”.
Entonces, su compañera de reparto le formula la siguiente pregunta: “¿Crees que el hecho de que los actores se hagan cosas en la cara es la razón por la que otras personas se hacen cosas en la cara?”. A lo que Garfield responde: ”Creo que, para bien o para mal, la gente se fija en las figuras públicas para decidir qué es lo normal o qué es, entre comillas, ‘deseable’. Y creo que sí, que al estar en el punto de mira tenemos la responsabilidad de cuidar nuestro rostro de forma natural».
La película que los dos actores han coprotagonizado es el último estreno de Garfield —se lanzó el 21 de agosto en Estados Unidos y en España lo hará el próximo 9 de octubre—, pero el intérprete tiene otros proyectos que verán la luz pronto. Además del drama histórico El hombre que desafió al rey (previsto para septiembre), en enero de 2027 estrenará otro papel protagonista en Artificial, del director de cine italiano Luca Guadagnino. En este drama que narra el despido repentino en noviembre de 2023 de Sam Altman, CEO de OpenAI, así como la consiguiente crisis que sacudió Silicon Valley y su regreso días después, Garfield interpreta, precisamente, al creador de ChatGPT.
Sobre este papel ha hablado en una entrevista para la edición británica de la revista Esquire, publicada este martes 25 de agosto. Durante la conversación, Garfield deja claro que no construyó el personaje basándose en una relación con el millonario empresario tecnológico: “No conozco a Sam Altman. Nunca lo he visto”, asegura. “Me basé en el guion, las transcripciones judiciales, las entrevistas y la investigación, y estábamos contando una historia”, explica. Una entrevista en la que no ha dejado pasar la oportunidad para, de nuevo, opinar sobre una de las realidades más controvertidas de estos tiempos: el uso e impacto de la inteligencia artificial (IA), de la que Sam Altman es un actor clave. Continuando con su reflexión sobre el personaje que interpreta en Artificial, el intérprete afirma, refiriéndose a este: “Creo que cualquiera que asuma ese nivel de responsabilidad por una empresa o una tecnología que sabe que va a causar un daño tremendo al alma de la humanidad [debe tener] cierta capacidad de disociación”.
Garfield cuenta, además, que su proceso actoral, que construye “de dentro hacia fuera”, buscando la esencia del personaje dentro de sí mismo, hace que no siempre le atraigan papeles como el de Altman. “Lo que Jung llamaría ‘el yo sombra’, ha explicado a Esquire, es decir: ”Los aspectos de nosotros mismos que rechazamos». Y sentencia: “Hay algo ahí que tengo que integrar, porque me da mucho miedo ser así”.
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