La superstición se cuela en el Mundial: por qué creemos que está prohibido lavar la camiseta o celebrar antes de tiempo

En fútbol, meter un gol, ganar un partido o hasta un Mundial es una combinación de preparación, rendimiento y suerte. Y para esta última parte, tanto jugadores como aficionados tienen sus propios rituales para no dejar margen de error. Cristiano Ronaldo, por ejemplo, siempre da el primer paso en el campo con el pie derecho. Una creencia ancestral de la antigua Roma que asocia ese lado del cuerpo con la buena suerte y la fortuna. Y Lionel Messi se santigua antes de entrar, un gesto religioso para proclamar la fe y recibir la bendición divina. Esto les ayuda a sentirse en control frente a la incertidumbre de un partido.

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 Desde ponerse unos calcetines concretos hasta practicar hechizos, estos rituales responden a la tendencia humana de buscar correlaciones e intentar encontrar formas de predecir lo que va a ocurrir. “El ‘por si acaso’ funciona muy bien. No pierdo nada haciendo esto y me da seguridad”, explica el psicólogo Pedro Raúl Montoro  

En fútbol, meter un gol, ganar un partido o hasta un Mundial es una combinación de preparación, rendimiento y suerte. Y para esta última parte, tanto jugadores como aficionados tienen sus propios rituales para no dejar margen de error. Cristiano Ronaldo, por ejemplo, siempre da el primer paso en el campo con el pie derecho. Una creencia ancestral de la antigua Roma que asocia ese lado del cuerpo con la buena suerte y la fortuna. Y Lionel Messi se santigua antes de entrar, un gesto religioso para proclamar la fe y recibir la bendición divina. Esto les ayuda a sentirse en control frente a la incertidumbre de un partido.

En el encuentro entre Argentina y Egipto del pasado 7 de julio, el país latinoamericano iba perdiendo dos a cero. Parecía que ya no había vuelta atrás y que el ganador sería el país africano. Pero en los últimos minutos, Argentina logró una remontada. Una victoria que los aficionados le atribuyeron, en parte, al periodista y narrador Hernán Feler, quien en medio de la transmisión alentó a los aficionados a que cambiasen de lugar. Según un estudio realizado en Latinoamérica por la empresa Procter & Gamble (P&G) y la consultora Ipsos, y publicado el pasado 10 de julio por la BBC, los argentinos son los hinchas más supersticiosos de la región. Uno de cada cuatro practica cábalas como: no proclamarse ganadores antes de tiempo, no lavar la camiseta durante todo el torneo, sentarse siempre en el mismo lugar o ver el partido con las mismas personas, para ayudar a su selección durante el Mundial.

Estos rituales supersticiosos son “una tendencia que tenemos los seres humanos de buscar correlaciones e intentar encontrar formas de predecir lo que va a ocurrir”, explica el psicólogo Pedro Raúl Montoro a EL PAÍS. “Somos buscadores compulsivos de conexiones, detectives de la regularidad, una especie de futurólogos intuitivos. Nuestro sistema cognitivo tiene alergia a la ambigüedad y a la incertidumbre y, por eso, necesita darle orden y sentido a la información que recibe del entorno”, profundiza en su publicación Tocar madera y cruzar los dedos: cómo nacen y sobreviven las supersticiones en la vida cotidiana.

El mantenimiento de las cábalas se basa en “la tendencia general que tenemos a buscar aquellas cosas que confirman nuestras creencias”, explica el profesor titular del Departamento de Psicología en la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED). “Se llama profecía autocumplida. Y es que cuando no realizamos el ritual o la conducta supersticiosa, eso nos hace estar más nerviosos, nos hace tener menos seguridad y eso nos hace rendir peor”, relata.

En el fútbol, los jugadores hacen de estos rituales su rutina, como ponerse ciertos calcetines o vestirse en cierto orden. “A los deportistas les sirve para concentrarse, para crear un entorno de seguridad y eso ayuda en su rendimiento”, explica Montoro. “Hay una parte también que no está tanto basada en que piensen que va a haber un resultado mágico por hacer eso, sino que forma parte de las conductas previas al juego”, explica.

Otro factor es que los rituales suelen ser sencillos. Llevar un amuleto, por ejemplo, “es muy barato en términos conductuales”, dice el experto. “Estos rituales que cuestan poco hacer muchas veces se siguen realizando por si acaso. El ‘por si acaso’ funciona muy bien en este caso. No pierdo nada haciendo esto y me da seguridad”, explica. Ejemplo de ello fue el lema mexicano para apoyar a su selección: “Ya sé que no, pero ¿y si sí?”. Un mensaje de esperanza que llevó a los aficionados a creer en que se podía vencer “la maldición del cuarto partido”. Y por primera vez en 40 años, la selección mexicana ganó un partido de eliminatorias. Un lema que el entrenador español Luis de la Fuente ha tomado prestado: “Sería una buena guinda ganar el Mundial, sabiendo que es difícil, pero lo digo, ¿y si sí?”, dijo en la previa del enfrentamiento entre España y Francia, en el que la selección española resultó vencedora y consiguió su pase a la final.

Hay personas que no van al baño durante los 90 minutos, o las casi tres horas que puede durar un partido del Mundial si se llega a muerte súbita, para no atraer mala suerte. Y si van, y hay un gol, entonces no pueden regresar y tienen que ver el resto del juego desde otro lugar. También hay quienes prefieren no ver la pantalla hasta que acabe el encuentro. Y otros, depositan su esperanza en velas, altares o hechizos. El brujo ghanés Nana Kwaku Bonsam, por ejemplo, es conocido por recurrir a su magia para ayudar a su selección. En esta ocasión aseguró haber hecho un conjuro contra Harry Kane en el partido contra Inglaterra el pasado 23 de junio, en el que empataron cero a cero. También realizó sus embrujos en el encuentro posterior con Colombia. Y los colombianos lo enfrentaron peregrinando en la madrugada del día antes del encuentro hasta la cima de Monserrate, uno de los cerros más emblemáticos de Bogotá. El partido lo ganó Colombia.

La superstición atraviesa fronteras, religiones y creencias. “Estamos todos deseando tener control sobre cosas sobre las que no tenemos control”, afirma Montoro. “El aficionado que está viendo el partido desde casa no tiene ninguna influencia posible sobre lo que está viendo. Como tenemos esa tendencia del ser humano de intentar poder predecir, controlar y reducir la incertidumbre por el futuro, pues nos buscamos alguna conducta sencilla. A lo mejor la otra vez que España ganó yo hice esto, pues voy a hacer lo mismo. Porque total, no cuesta nada, no es un gran esfuerzo”, cuenta.

Está por verse quién se corona como el campeón mundial, si Argentina o España. Mientras tanto, los aficionados argentinos meterán una lista con los nombres de sus rivales al congelador. Y por si acaso, Marc Cucurella llevará en su maleta la misma camiseta que su pareja utiliza para dormir y que ahora es su amuleto de la suerte, que guardó la madre de sus tres hijos en su equipaje sin él saberlo, para que se acordase de ella cuando se fue a Alemania para disputar la Eurocopa de 2024. En ese certamen, España se coronó campeona por cuarta vez tras vencer dos a uno a Inglaterra.

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