Las luces y sombras de la “independencia económica” que el príncipe Enrique y Meghan Markle buscaban en Estados Unidos

Era el 8 de enero de 2020 cuando, a través del perfil oficial en Instagram de los duques de Sussex, el príncipe Enrique de Inglaterra y Meghan Markle anunciaron que se independizarían de la familia real británica y vivirían en América del Norte. Con la reciente noticia de su vuelta al Reino Unido seis años después, que se hizo pública el pasado 20 de agosto, es casi inevitable echar la vista atrás, y comprobar si la pareja logró esa independencia de Buckingham; no solo la que les dio poner kilómetros de por medio con los Windsor, sino también la “independencia económica” a la que aspiraban en aquel post, en el que ponían negro sobre blanco su firme intención de “dar un paso adelante y empezar a forjar un nuevo papel de forma progresiva dentro de esta institución [la Corona]”.

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 Desde que dejaron el Reino Unido a inicios de 2020, los duques de Sussex han emprendido diversos negocios que les han llevado a producir series para Netflix y ‘podcasts’ para Spotify, pero que no siempre han logrado el éxito deseado  

Era el 8 de enero de 2020 cuando, a través del perfil oficial en Instagram de los duques de Sussex, el príncipe Enrique de Inglaterra y Meghan Markle anunciaron que se independizarían de la familia real británica y vivirían en América del Norte. Con la reciente noticia de su vuelta al Reino Unido seis años después, que se hizo pública el pasado 20 de agosto, es casi inevitable echar la vista atrás, y comprobar si la pareja logró esa independencia de Buckingham; no solo la que les dio poner kilómetros de por medio con los Windsor, sino también la “independencia económica” a la que aspiraban en aquel post, en el que ponían negro sobre blanco su firme intención de “dar un paso adelante y empezar a forjar un nuevo papel de forma progresiva dentro de esta institución [la Corona]”.

Durante su aventura americana, con aquel perfil de Instagram congelado en el tiempo desde marzo de 2020 (como quien sale corriendo y se deja la puerta abierta), Enrique de Inglaterra y Meghan Markle duplicaron titulares —ahora sumaban los de aquel lado del charco—, pero sus abultados contratos no han tenido éxito por igual. Durante el Megxit, como bautizó con un gusto cuestionable la prensa británica la salida de la pareja del Reino Unido, ha habido de todo: del lanzamiento de la marca de estilo de vida de la duquesa, As Ever, a la publicación de En la sombra, la biografía que escribió su marido dando (jugosa) rienda suelta a sus dramas familiares.

A los éxitos y fracasos que conlleva cualquiera aventura empresarial, hay que sumar los costes a los que se han enfrentado durante este tiempo. Según Page Six, estos incluyen dos hipotecas sobre su mansión de 14,5 millones de dólares en Montecito (California), los costes del personal y el de una casa de vacaciones en Portugal, además de alrededor de tres millones de dólares al año en gastos de seguridad privada. La revista estadounidense apunta a que su situación financiera llegó a ser tan precaria que tuvieron que reducir plantilla, contando ahora con cuatro empleados a tiempo completo, lejos de los 18 que llegaron a tener. También se vieron obligados a recortar en su Fundación Archewell, que, tras perder millones en donaciones, llegó a estar en la lista de morosos de California.

Page Six explica que la fundación cerró finalmente sus puertas tras despedir a todo el personal y asumió el nombre de Archewell Philanthropies, adoptando un modelo de patrocinio fiscal que externaliza la mayoría de las operaciones administrativas. Además, a la pareja le toca ahora enfrentar una factura legal multimillonaria tras haber perdido el juicio de Enrique de Inglaterra contra el Daily Mail (a quien acusaba de obtención de información de forma ilícita) el pasado mes de julio. Según se ha publicado este viernes, el juez encargado ha considerado que plantearon un caso “sumamente irrazonable”, y obliga al príncipe y a quienes le acompañaban en su causa a desembolsar una suma millonaria en tan solo siete días.

Llegada a Estados Unidos

Aunque no llegaron precisamente con una mano delante y otra detrás, para cuando los duques de Sussex pusieron un pie en Los Ángeles, a donde se mudaron desde Canadá —Markle ya había iniciado allí su vida en solitario durante el rodaje de Suits— en marzo de 2020, ya no contaban con el respaldo financiero de la familia real: “Tengo lo que me dejó mi madre, y sin eso no habríamos podido [mudarnos a los Estados Unidos]”, le dijo el príncipe a Oprah Winfrey en una explosiva entrevista.

En su testamento, la princesa Diana legó a sus dos hijos 6,5 millones de libras esterlinas (unos 7,5 millones de euros al cambio actual) que se habrían de administrar en fideicomisos hasta que cumplieran 30 años. El de Enrique, contó The Telegraph, acabó generando unos intereses que le reportaron 10 millones de libras esterlinas (casi 12 millones de euros) al llegar a esa edad. Otros medios británicos como Daily Mail apuntan, además, a que el hijo menor de Carlos III de Inglaterra pudo haber recibido en el pasado unos 19 millones de libras (más de 22 millones de euros) de herencia por parte de su abuela, la fallecida reina Isabel II.

Septiembre de 2020, acuerdo con Netflix

Se calcula que el príncipe Enrique y Meghan Markle han ganado en este tiempo más de 100 millones de dólares gracias a contratos editoriales y acuerdos con Netflix y Spotify. Estos fueron, sin duda, los más suculentos de su estancia en Estados Unidos, cuando a su llegada su perfume real aún era irresistible para la prensa y el público de aquel país, que les acogió con curiosidad y entusiasmo.

El acuerdo de cinco años con Netflix lo firmaron en septiembre de 2020, prácticamente recién aterrizados. Según lo publicado en numerosos medios, fuentes cercanas a la firma contaron que rondó los 60 millones de dólares, una gran parte destinada a gastos generales y, lo demás, a sus arcas. La joya de la corona de aquel contrato fue la serie de seis episodios Enrique y Meghan, el documental, en la que se esperaba que revelaran los pormenores de su distanciamiento con la familia real. Lo hicieron, sí, pero para su estreno hubo que esperar a las dos entregas lanzadas en diciembre de 2022, y para entonces ya se habían sentado a charlar sobre lo mismo con Oprah, la primera en tenerlos en exclusiva, en marzo de 2021.

Otro de sus grandes proyectos para Netflix fue el documental sobre los Juegos Invictus, la competición deportiva internacional para veteranos de guerra heridos en acto de servicio que el hijo pequeño de Lady Di fundó en 2014 y una de las causas que más le mueven. Titulada Corazón de Invictus, la serie de cinco capítulos se estrenó en agosto de 2023, con el duque de Sussex como productor ejecutivo.

En abril de 2024, la pareja anunció otros dos nuevos proyectos con Netflix. El primero, producido por su empresa Archewell, se planteó como una docuserie protagonizada por Markle, en la que, decían, se “celebrarán las alegrías de la cocina, de la jardinería, de recibir en casa y de la amistad”. El segundo estaría enfocado en una de las grandes pasiones del príncipe Enrique, el polo. Este vio la luz en diciembre de 2024 con la producción ejecutiva de Archewell Productions, la productora de los duques de Sussex.

En marzo de 2025 llegó el gran proyecto de Markle en solitario a la plataforma, finalmente bautizado como Con amor, Meghan (y cuyo lanzamiento tuvo que retrasar tras los devastadores incendios de California de aquel año). Estrenado el 4 de marzo, su nuevo programa de estilo de vida en Netflix acabó materializado en ocho capítulos en los que compartía sus trucos culinarios, de belleza y decoración. Después de dos temporadas y un especial de Navidad, la serie de Markle echó el cierre en enero de 2026, con una considerable caída de las audiencias.

Tras el fin de su contrato con la plataforma de streaming, en agosto de 2025 anunciaron nuevos proyectos bajo un nuevo acuerdo, mucho menos sustancioso —aunque nunca ha llegado a trascencer la cantidad—. Desde entonces, Netflix tiene lo que se conoce como acuerdo de “primera opción”, lo que significa que ellos deben presentar sus ideas al gigante de streaming y que este tiene la potestad de no aceptarlas. Como muestra, en mayo de 2022 la plataforma decidió cancelar la producción de Pearl, la serie de animación de carácter feminista que Markle estaba preparando y que ya habían anunciado juntos.

Diciembre de 2020, colaboración con Spotify

En diciembre de 2020, los duques de Sussex anunciaron su colaboración de 20 millones de dólares (unos 17 millones de euros al cambio actual) con Spotify, aunque esta resultó menos fructífera de lo que, al menos una de las partes, esperaba. En junio de 2023, tras dos años y medio (habían firmado por cinco), el acuerdo entre la plataforma y Archewell Audio, la empresa de la pareja, finalizó “de mutuo acuerdo” con tan solo un proyecto emitido: los 12 episodios de la primera temporada del podcast Archetypes.

Cuando el acuerdo se disolvió, se supo que la falta de ideas pesó mucho en la decisión de Spotify de renovar. En octubre de 2023, durante una entrevista con la BBC, Daniel Ek, director ejecutivo de la plataforma, explicó muy diplomáticamente que pensaron que habría “más innovación” y más “felicidad” en las charlas de la pareja real.

Enero de 2023, lanzamiento de las memorias

El proyecto más esperado de Enrique de Inglaterra —con permiso del documental junto a su esposa en Netflix— fue durante años su libro de memorias, anunciado por primera vez en julio de 2021 y con el que se embolsó 20 millones de dólares. Bajo el título de Spare [En la sombra, en español], las memorias se publicaron finalmente el 10 de enero de 2023.

La biografía del príncipe exiliado no decepcionó a quienes esperaban grandes titulares: peleas con su hermano, cocaína a los 17 y la negación de la muerte de Diana fueron algunos de los detalles de su pasado que Enrique de Inglaterra compartió en este libro publicado con Penguin Random House. Resultó ser un fenómeno editorial, vendiendo más de seis millones de copias en todo el mundo y convirtiéndose en el libro de no ficción de venta más rápida de la historia.

Una pareja, dos perfiles

Desde su llegada a América, el hijo pequeño de Carlos III y Diana de Gales ha mantenido un perfil público muy enfocado en la salud mental y en causas filantrópicas. En marzo de 2021, se unió a BetterUp, una start-up de salud mental de Silicon Valley, como director de impacto, con un salario anual que, según se dijo, ascendía a un millón de dólares. El príncipe ha sido además cocreador y productor ejecutivo de la serie sobre salud mental de Apple TV+ The Me You Can’t See, junto con Oprah Winfrey.

Y si el duque se ha centrado en una labor más filantrópica, la duquesa de Sussex ha dejado pocos palos sin tocar a la hora de hacer negocios en su país de origen. En marzo de 2024, la exactriz volvió a Instagram después de más de tres años de silencio en redes sociales para presentar su nueva marca de estilo de vida, que al principio llamó American Riviera Orchard y enfocó en artículos de cocina, para finalmente ampliarlos a ropa de cama, cremas, champú para perros y hasta tijeras de jardinería. Tras problemas en la oficina de patentes, en febrero de 2025 se supo que la duquesa había tenido que relanzar el proyecto como As Ever, que finalmente vio la luz en abril, con Netflix como socia de la marca. El éxito de sus mermeladas, flores comestibles y su miel fue inmediato: una vez lanzados, todos los productos de As Ever —que, cómo no, mostraba en su programa— se agotaron en menos de 30 minutos.

En marzo de 2026, se conoció que Meghan Markle y Netflix habían dejado de ser socios y así, tras cinco años de colaboración, el gigante del entretenimiento dejó sola a la duquesa de Sussex con su marca de estilo de vida, justo dos meses después de que se cancelara su serie en la plataforma. Según Daily Mail, una filtración de datos sugirió que existía un stock de mermelada sin vender de, posiblemente, 220.000 tarros, con un valor estimado de 10 millones de dólares (8,5 millones de euros). Tras el anuncio de su regreso a territorio británico, son muchos los medios que se preguntan si eso significará también el aterrizaje de su marca.

Tras su pobre colaboración con Spotify, en abril de 2025 Markle lanzó un segundo podcast, Confesiones de una mujer fundadora: una serie de entrevistas en colaboración con Lemonada Media, en las que la duquesa entrevistó, entre otras, a la fundadora de Spanx, Sara Blakely, y a Whitney Wolfe Herd, fundadora de Bumble. No se conoce si habrá segunda entrega.

Además de su incursión en el lifestyle, en junio de 2021 Markle se atrevió con el sector editorial. Publicó con Duomo Ediciones el libro infantil El banco, un cuento sobre la paternidad escrito por ella que contaba con ilustraciones dedicadas a su familia (su segunda hija, Lilibet, nació ese año) y que se colocó en la lista de los más vendidos de The New York Times. En un plano menos creativo, la duquesa dispone de una considerable cartera de inversiones en su país de origen, de la empresa de bebidas saludables Clevr Blends a la marca de bolsos de lujo Cesta Collective, así como en la compañía de cuidado capilar Highbrow Hippie, la start-up dedicada a la menopausia Midi Health y en OneOff, una empresa de moda basada en la inteligencia artificial. Junto a su marido, en octubre de 2021 se unió a la firma de inversión Ethic en calidad de socios de impacto, aportando parte de su propio capital.

Sin que por el momento los duques de Sussex hayan hecho declaración alguna sobre cuáles son sus planes una vez instalados cerca de Londres, parece que Meghan Markle tiene ya un plan trazado. Este viernes los medios británicos publicaban que se le ha ofrecido un papel en una producción en el Reino Unido, algo que también han confirmado Variety, medio estadounidense especializado en la industria, y la periodista Tina Brown en su newsletter: “Puedo confirmar que Meghan tiene un trabajo. Aún no está claro de qué programa se trata, pero le permite a Enrique, por fin, conseguir su apoyo para su creciente deseo de largarse de este paraíso y volver a casa, al mundo que él conoce”, asegura. Ya en noviembre de 2025 sonaron campanas al respecto cuando acudió al set de rodaje de la película Close Personal Friends, aún en postproducción, y en la que la duquesa tendrá un pequeño papel interpretándose a sí misma.

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