Manifiesto Guernika de T.N.T: Granada antes de Granada, punk antes del punk

El disco que marca el comienzo del sonido Granada. Y del punk combativo en España. Antes de Lagartija Nick, de Los Planetas, antes, incluso de 091, estaba TNT. Hoy, por fin, en esa labor nutricia que llevamos reivindicando en Motel Margot, la gente de Beat Generacion reeditan Manifiesto Guernica de TNT, original de 1983. Ellos estaban al principio, ellos venían con hambre atrasada. Todos recordamos a Erik hablando de que Granada es la única ciudad del mundo con nombre de arma. De bomba, de fruta también, roja como la sangre, fresca como la mañana.s punk, rabioso, de los de verborrea fuerte, aun con la cajita de música, con la que abre Gernika, es que es la nueva ola española, que no entiende el punk como escupitajo, es combate y aprendizaje. Es ese instante que queda en el aire, bajo Peter Hook, mancuniano para entrar el Gilmore ’77, espumarajos de las dexedrinas. Buenos tiempos para las monedas de cien pelas. Hay violencia, intelectual y como actitud. Las guitarras que acabarían en el cementerio de automóviles, de Deberías Tener Cuidado tienen algo de oi!, de las esquinas armadas de Brixton. La oscuridad que llegaría con Alphaville y Décima Víctima, tiene su primer estadio en Nadsat. Se demuestra que TNT no era una banda del palo, tenía a las sirenas y los vampiros con hambre, aunque luego descargan las pistolas sin preguntar. Es que es un discazo, con las letras de Jesús Arias, los ritmos mutantes, las guitarras asesinas. 1984 Euroshima, con una percusión que ha perdido cualquier atisbo orgánico, como un antecedente de las paranoias mutantes de Polanski y el ardor. Dicen que Poch anduvo por ahí, con sus gafas rotas, sus jureles, su gabardina… de ahí ese Sin Futuro, que es parte de las hornadas irritantes, de ese espacio con lemas y actitud. Así que, de nuevo, disfruten de los aullidos de los dementes, encerrados en su habitación, con sus discos y sus pesadillas entre Lovecratf y los almuerzos desnudos.

Apocalíptico. Cuando no sabes si ponerte una camisa de lunares o una de fuerza.

Le damos la vuelta al disco. Disfrutamos de la revisión de la gente de Beat, que han tomado el sonido ripeado un poco chusco que se movía por las redes y nos han dejado no el sonido limpio (sería una aberración usar ese adjetivo) más bien después de una limpieza con estricnina y amoníaco, mira cómo corren las Cucarachas, por un instante he pensado que éramos nosotros. Me gusta Todo Está Bien, armonía tropical, con los golpes rítmicos, Ciudad Jardín y Os resentidos. Uno es más macarra siendo lúdico que apocalíptico. Radio Crimen suena al primer LP de la Orquesta Mondragón, con sus algodones, sus saxos y las letras de Eduardo Haro-Ibars. Si no lo has escuchado, después de pillar este, te vas a un segunda mano y te haces con un ejemplar. Tambores de Berlín, Wenders antes de Wenders, la lejanía del deseo, piel roja, ojos de vidrio y guitarras enfrentándose a una pizarra con las uñas largas. Y dentro del eclecticismo, llegamos a El Jardín Extranjero, melodía de acústica, casi fronteriza, pop de caballos salvajes, de flores muertas, con un extraño metal en el medio, justo cuando la rabia se enciende. El final, Habitación 101, vuelve a esa trepidación de la que luego beberían los Zoquillos y la gente de Farmacia de Guardia.

 El discon fundacional del rock rabioso granadino, Manifiesto Guernika de TNT.  

El disco que marca el comienzo del sonido Granada. Y del punk combativo en España. Antes de Lagartija Nick, de Los Planetas, antes, incluso de 091, estaba TNT.  Hoy, por fin, en esa labor nutricia que llevamos reivindicando en Motel Margot, la gente de Beat Generacion reeditan Manifiesto Guernica de TNT, original de 1983.  Ellos estaban al principio, ellos venían con hambre atrasada. Todos recordamos a Erik hablando de que Granada es la única ciudad del mundo con nombre de arma. De bomba, de fruta también, roja como la sangre, fresca como la mañana.s punk, rabioso, de los de verborrea fuerte, aun con la cajita de música, con la que abre Gernika, es que es la nueva ola española, que no entiende el punk como escupitajo, es combate y aprendizaje. Es ese instante que queda en el aire, bajo Peter Hook, mancuniano para entrar el Gilmore ’77, espumarajos de las dexedrinas. Buenos tiempos para las monedas de cien pelas. Hay violencia, intelectual y como actitud. Las guitarras que acabarían en el cementerio de automóviles, de Deberías Tener Cuidado tienen algo de oi!, de las esquinas armadas de Brixton. La oscuridad que llegaría con Alphaville y Décima Víctima, tiene su primer estadio en Nadsat. Se demuestra que TNT no era una banda del palo, tenía a las sirenas y los vampiros con hambre, aunque luego descargan las pistolas sin preguntar. Es que es un discazo, con las letras de Jesús Arias, los ritmos mutantes, las guitarras asesinas. 1984 Euroshima, con una percusión que ha perdido cualquier atisbo orgánico, como un antecedente de las paranoias mutantes de Polanski y el ardor. Dicen que Poch anduvo por ahí, con sus gafas rotas, sus jureles, su gabardina… de ahí ese Sin Futuro, que es parte de las hornadas irritantes, de ese espacio con lemas y actitud. Así que, de nuevo, disfruten de los aullidos de los dementes, encerrados en su habitación, con sus discos y sus pesadillas entre Lovecratf y los almuerzos desnudos.

PORTADA
PORTADABeat Generacion
Apocalíptico. Cuando no sabes si ponerte una camisa de lunares o una de fuerza.

Le damos la vuelta al disco. Disfrutamos de la revisión de la gente de Beat, que han tomado el sonido ripeado un poco chusco que se movía por las redes y nos han dejado no el sonido limpio (sería una aberración usar ese adjetivo) más bien después de una limpieza con estricnina y amoníaco, mira cómo corren las Cucarachas, por un instante he pensado que éramos nosotros. Me gusta Todo Está Bien, armonía tropical, con los golpes rítmicos, Ciudad Jardín y Os resentidos. Uno es más macarra siendo lúdico que apocalíptico. Radio Crimen suena al primer LP de la Orquesta Mondragón, con sus algodones, sus saxos y las letras de Eduardo Haro-Ibars. Si no lo has escuchado, después de pillar este, te vas a un segunda mano y te haces con un ejemplar. Tambores de Berlín, Wenders antes de Wenders, la lejanía del deseo, piel roja, ojos de vidrio y guitarras enfrentándose a una pizarra con las uñas largas. Y dentro del eclecticismo, llegamos a El Jardín Extranjero, melodía de acústica, casi fronteriza, pop de caballos salvajes, de flores muertas, con un extraño metal en el medio, justo cuando la rabia se enciende. El final, Habitación 101, vuelve a esa trepidación de la que luego beberían los Zoquillos y la gente de Farmacia de Guardia. 

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