María José Llergo: «No merece la pena defender ideas que nos hagan destruirnos entre seres humanos»

Consolidada como una de las voces más singulares e innovadoras de la música española contemporánea, María José Llergo nos propone un nuevo capítulo en su evolución artística: un universo de transformación, riesgo y libertad creativa en el que la imaginación, la emoción y la ruptura de las normas ocupan un lugar central.

«Merece la pena vivir, incluso cuando te pasan cosas desagradables»

«Hubo un tiempo en que dejé de jugar, incluso a mi juego favorito: la música»

«Estamos polarizados, y es peligrosos que nos sigamos moviendo en esas aguas»

«Soy una mezcla. En todo: en mi piel, en mi forma de hablar, en mi forma de hacer música… Soy una mezcla, como Andalucía lo es […] Cuando me piden que me defina musicalmente, la única forma que se me ocurre es decirle: ‘soy María José Llergo’. No sé qué estilo soy»

 Tras la publicación de ‘El Juego’, su esperado nuevo álbum, la andaluza se embarca en ‘El Juego Tour’, una gira que llevará a los escenarios la fuerza y sensibilidad de sus canciones.  

Entrevista

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Tras la publicación de ‘El Juego’, su esperado nuevo álbum, la andaluza se embarca en ‘El Juego Tour’, una gira que llevará a los escenarios la fuerza y sensibilidad de sus canciones.

Consolidada como una de las voces más singulares e innovadoras de la música española contemporánea, María José Llergo nos propone un nuevo capítulo en su evolución artística: un universo de transformación, riesgo y libertad creativa en el que la imaginación, la emoción y la ruptura de las normas ocupan un lugar central. 

En ese proceso de reconstrucción que ha significado el disco, ¿qué ha aprendido de usted misma?

Pues mira, diseñando un poco el concepto del disco, me di cuenta de que estaba aprendiendo que la vida es un juego precioso, impredecible. Muchas veces te pasan cosas que duelen mucho, pero que lo importante en la vida es aprender a pasar de una pantalla a otra, teniendo un aprendizaje de cada una de ellas. Y que merece la pena vivir, incluso cuando te pasan cosas desagradables, porque hay que disfrutar las cosas buenas que te van pasando. Entonces, el disco se llama El Juego porque la vida es un juego. Igual que decían que los sueños, sueños son, pues los juegos, juegos son. Y lo importante es que la muerte nos pille viviendo y pasándolo bien, ir disfrutando de cada paso, porque estoy segura de que de todo se puede aprender.

En un juego se gana y se pierde. En su caso, ¿de dónde aprende más?

En este juego hago como una especie de pieza de belleza en cada canción. Se aprende más muchas veces al perder. Como Olvídame, que pierdo en una relación que yo pensaba que iba a ganar, pero al final gano una experiencia de amor preciosa de haber amado con pureza. En Mala mía también pierdo, pero intento perder con belleza y dignidad. Abuelo está dedicada a mi abuelo Pepe, que falleció mientras grababa este disco. Él me enseñó a cantar, para mí es la figura más importante de mi vida, sin duda. Y se me fue al cielo. Pero la vida me ha dejado disfrutar de un abuelo increíble durante 96 años de su vida y 32 de la mía. Entonces, hay que agradecer también. He ganado, aunque lo haya perdido. Al final, la vida es eso. Ir acumulando experiencias, intentar tener una lectura lo más positiva posible de cada una de ellas, aunque en el momento duela.

«Merece la pena vivir, incluso cuando te pasan cosas desagradables»

En ese paso de niña a adulta, ¿se dejan muchas cosas por el camino?

Sí, pero estoy segura de que la vida nos va enseñando y nos va puliendo como a una piedra preciosa, golpe a golpe. Y al final no es el golpe que recibes lo que duele, sino lo que ese golpe hace contigo. Igual hace que espabiles más que nunca o que aproveches la vida más que nunca, porque sabes que es efímera y que se va a acabar. Entonces, yo prefiero quedarme con lo segundo. En vez de quedarme en el golpe y el dolor, prefiero quedarme en lo que puedo mejorar de cada cosita.

¿En qué momento dejamos de jugar?

Dejé de jugar. Hubo un tiempo que dejé de jugar, incluso a mi juego favorito, que era la música. Estaba tan triste… Ahora lo recuerdo y veo que estaba triste por cosas que no eran tan importantes. Igual necesitaba pasar por eso para ahora ser increíblemente feliz, pese a que me hayan pasado cosas que sí son importantes. Creo que cada golpe viene a ponerte en perspectiva, pero mi perspectiva de hace unos años no es la de ahora. Ahora soy tan feliz con cosas sencillas, he descubierto que lo grande no necesita artificio. Y me siento plena.

«Hubo un tiempo en que dejé de jugar, incluso a mi juego favorito: la música»

¿Qué provocó que se sintiera así?

Un agotamiento profesional me llevó a ese estado de tristeza, pero también perdí el foco de lo que era lo verdaderamente importante. Porque me habían convencido de que las cosas que me iban a hacer feliz venían de fuera, de lo que pasara con mi proyecto, con mi carrera. Y me han pasado cosas maravillosas, pero yo me di cuenta de que mi felicidad está en otras cosas: en la belleza de un atardecer, en poder observar las constelaciones, en ver que mi familia está sana o en ver cómo mi madre se emociona cada vez que ve un pájaro nuevo volando alrededor de la casa. Con cosas que me hacen feliz y son cosas que nadie me había dicho que me iban a hacer tan feliz. Bueno, supongo que nos metemos ahí en el trabajo y es difícil salir. La autoexigencia, y también la exigencia exterior, me hicieron estar muy triste, que nada fuera suficiente y que yo no fuera lo suficientemente buena. Pero, ¿para quién? Entiendo que para todos los demás, pero es que igual solo necesitaba sentirme suficientemente buena para mí. Y sentirme yo. Y no fingir igual estar bien cuando estaba mal. No lo sé.

¿Es difícil enterrar los propios fantasmas interiores?

Yo creo que no hay nada más humano que el miedo. Es nuestro instinto de supervivencia. Por supuesto que tengo miedo de muchísimas cosas todos los días, pero hay algo que le gana al miedo, que es el amor. Y a mí el amor me hace hacer cosas increíbles que ni siquiera yo sé que soy capaz de hacer, pero tengo aquí un cariño enorme que me mueve y me hace hacer canciones que me llevan hacia lugares muy bonitos. Entonces, yo diría que merece la pena guiarse más por el amor que por el miedo.

Entrevista a María José Llergo
María José Llergo, en la redacción de ’20minutos’.SERGIO GARCÍA CARRASCO

¿Para eso es importante, entre otras cosas, la fe? Muchas de sus canciones hacen referencia a ella, a la espiritualidad.

Creo que es un pilar del ser humano tener una espiritualidad fuerte, independientemente de qué tipo o qué Dios o qué creencia. Hay personas que son ateas y tienen una espiritualidad enormemente fuerte. Yo creo en Dios a mi manera. Yo creo en el amor, realmente. Sé que el ser humano es capaz de hacer cosas horribles, pero también he visto cómo el ser humano es capaz de hacer cosas increíbles desde el amor. No existiría una Fontana de Trevi si no hubiera habido una persona increíble dedicándose a eso, a crear belleza que dure por siglos. Entonces, no creo que merezca la pena defender ideas que nos hagan destruirnos entre seres humanos. Serían malas ideas. Aunque la justificación intelectual sea buena y tal, no creo que sean buenas ideas. Sin embargo, ideas de conciliación, de concordia, de abrazo, de entendernos, yo creo que son las ideas que merecen la pena. Y si las religiones defienden eso, estoy de acuerdo. Pero si defienden destrucción para que haya progreso, no lo estoy.

Cantará próximamente con sus amigas Tanxugueiras, que sufrieron un intento de boicot en uno de sus últimos conciertos. ¿Qué opinión tiene de lo que les pasó?

Ellas son tres chicas con una mente brillante, un corazón todavía más brillante y unas voces superfuertes. Lo gestionaron con una inteligencia emocional increíble. Cuando te subes a un escenario hay parte que puedes controlar, que es lo que tú entregas, pero no puedes controlar lo que los otros te dan a ti. Entregamos canciones que intentamos que cada vez sean más bonitas y tengan mensajes más puros y, normalmente, nos reciben con el abrazo del público en forma de aplauso. Pero a veces también existe la incomprensión. Sinceramente, estamos en una sociedad superpolarizada, y es peligroso que nos sigamos moviendo en esas aguas, porque podemos perder el respeto, que es lo más importante. Si no existe respeto, no va a existir nada. Hace falta escuchar sin juzgar, hace falta comprender al otro, hace falta respetar.

«Estamos polarizados, y es peligrosos que nos sigamos moviendo en esas aguas»

Siempre tiene muy presente sus raíces, su pueblo, su casa. ¿Qué encuentra allí?

Voy a casa de mis abuelos y ya no están ellos, y eso me da pena. Pero veo que está llena de familiares de su sangre y llena de la vida que ellos sembraron que ha florecido en forma de niños y mujer. Y siento que el legado de la gente es ese: crear tanto cariño que florece y florece durante generaciones. Sigue siendo la casa de María la Malagueña y José el Molinero. Hay mucha belleza, mucha calma y mucho trabajo, por por supuesto.

El disco es un canto de libertad, también en lo artístico. ¿Se puede crear libremente?

A ratitos. Yo intento que esos ratitos sean los más grandes. Y bueno, sí, es un ejercicio de resistencia por mantener la libertad, que también merece la pena, al menos para mí.

«Soy una mezcla. En todo: en mi piel, en mi forma de hablar, en mi forma de hacer música… Soy una mezcla, como Andalucía lo es […] Cuando me piden que me defina musicalmente, la única forma que se me ocurre es decirle: ‘soy María José Llergo’. No sé qué estilo soy»

Su carrera, este álbum también, se caracteriza por la fusión entre tradición y vanguardia dentro del flamenco. 

Yo opino que soy una mezcla. En todo: en mi piel, en mi forma de hablar, en mi forma de hacer música… Soy una mezcla, como Andalucía lo es. Y no puedo evitar que, si me imagino una salsa, yo pueda cantar una salsa. Lógicamente, dentro de mi forma de cantar, no voy a cantar como una persona de Cuba, con ese acento, con esa rítmica increíble que tienen ellos, sino que lo que te entrego es como una muchacha de Pozoblanco, que es lo que soy. Entonces, cuando a mí alguien me pide que me defina musicalmente, la única forma que se me ocurre es decirle: ‘soy María José Llergo’. No sé qué estilo soy. Igual es simplemente mi forma de ver el mundo hecha canciones.

María José Llergo

  • María José Llergo (Pozoblanco, Córdoba, 32 años) tiene 3 discos en el mercado. Estrenó su carrera musical con el vídeo musical ‘Niña de las dunas’. Ganó el Goya a la mejor canción original de 2022 por ‘Te espera el mar’, y en 2024 el premio de la Academia de Música de España a Mejor álbum folclórico.

Está inmersa en El Juego Tour. ¿Qué nuevo ofrece a su público?

Yo estoy superentusiasmada, porque la banda crece, en cuanto a componentes y musicalmente. Espero que jueguen mucho conmigo en este tour, que se lo pasen muy bien y que desconecten un poco del mundo convulso en el que nos encontramos, pero que conecten con su propio mundo. Porque tu mundo puede ser el juego más divertido que pueda existir sobre la faz de la Tierra.

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