El pasado 30 de julio, miles de migrantes atravesaron la frontera entre Marruecos y España y entraron en Ceuta. En la ciudad autónoma,los vecinos exigen que se tomen medidas para frenar los delitos que, supuestamente, se están produciendo en las calles.
Uno de los episodios más destacados fue el encuentro entre Pepi, una vecina ceutí, y Margarita Robles, ministra de Defensa, cuando la política visitó la ciudad para conocer de primera mano la situación. Pepi expresó entonces su desesperación ante la ministra e, incluso, sufrió un ataque de ansiedad.
Desde ese momento, Robles ha mantenido el contacto con Pepi para conocer su estado. Este martes, Espejo Público ha vuelto a hablar con esta vecina: «La señora Robles me ha llamado varias veces. La última fue ayer. Estaba con Ángel Expósito, de la COPE, y me dijo: ‘Hay una amiga que te quiere saludar’. Era la señora Margarita Robles».
«En una de las conversaciones que tuvimos, ella me aseguró que mandaba refuerzos de Canarias y Baleares a Ceuta. Sigo diciendo lo último que dije la otra vez: yo la creo y creo que ella es de lo mejorcito que hay en el Gobierno«, ha agregado Pepi que, pese a que la conversación con la ministra fue «muy cortita», es consciente del esfuerzo que está llevando a cabo Robles.
Asimismo, Pepi ha asegurado que se encuentra más tranquila, pero sigue teniéndole «respeto» a la situación de la ciudad autónoma: «Acostumbrarte… no te queda más remedio que acostumbrarte porque son muchísimos. Cuando tú no sabes lo que te ha entrado y lo que te ha salido… ¿te acostumbras? En parte«.
La mujer ha destacado que ha tenido que cambiar sus hábitos: «Yo tengo un supermercado aquí al lado de casa y antes iba a las 9:30 horas, a las 10:00, a las 10:30… Ahora, a las 8:00 horas estoy allí, compro mis cuatro cosas y me voy. ¿Por qué? Porque luego se ponen cuatro, cinco o seis y te piden. Te dicen ‘tengo hambre’, esto y lo otro y resulta violento. Yo lo evito«.
Pese a esto, Pepi se muestra solidaria con los menores migrantes: «A mí me queda pan, me queda leche, tengo yogures… Me los quito si hace falta y pienso que esta criatura podría ser mi nieto. El hambre es muy mala».
La vecina expresó a la ministra su desesperación por la crisis migratoria cuando la política visitó la ciudad autónoma.
El pasado 30 de julio, miles de migrantes atravesaron la frontera entre Marruecos y España y entraron en Ceuta. En la ciudad autónoma,los vecinos exigen que se tomen medidas para frenar los delitos que, supuestamente, se están produciendo en las calles.
Uno de los episodios más destacados fue el encuentro entre Pepi, una vecina ceutí, y Margarita Robles, ministra de Defensa, cuando la política visitó la ciudad para conocer de primera mano la situación. Pepi expresó entonces su desesperación ante la ministra e, incluso, sufrió un ataque de ansiedad.
Desde ese momento, Robles ha mantenido el contacto con Pepi para conocer su estado. Este martes, Espejo Público ha vuelto a hablar con esta vecina: «La señora Robles me ha llamado varias veces. La última fue ayer. Estaba con Ángel Expósito, de la COPE, y me dijo: ‘Hay una amiga que te quiere saludar’. Era la señora Margarita Robles».
«En una de las conversaciones que tuvimos, ella me aseguró que mandaba refuerzos de Canarias y Baleares a Ceuta. Sigo diciendo lo último que dije la otra vez: yo la creo y creo que ella es de lo mejorcito que hay en el Gobierno«, ha agregado Pepi que, pese a que la conversación con la ministra fue «muy cortita», es consciente del esfuerzo que está llevando a cabo Robles.
Asimismo, Pepi ha asegurado que se encuentra más tranquila, pero sigue teniéndole «respeto» a la situación de la ciudad autónoma: «Acostumbrarte… no te queda más remedio que acostumbrarte porque son muchísimos. Cuando tú no sabes lo que te ha entrado y lo que te ha salido… ¿te acostumbras? En parte«.
La mujer ha destacado que ha tenido que cambiar sus hábitos: «Yo tengo un supermercado aquí al lado de casa y antes iba a las 9:30 horas, a las 10:00, a las 10:30… Ahora, a las 8:00 horas estoy allí, compro mis cuatro cosas y me voy. ¿Por qué? Porque luego se ponen cuatro, cinco o seis y te piden. Te dicen ‘tengo hambre’, esto y lo otro y resulta violento. Yo lo evito«.
Pese a esto, Pepi se muestra solidaria con los menores migrantes: «A mí me queda pan, me queda leche, tengo yogures… Me los quito si hace falta y pienso que esta criatura podría ser mi nieto. El hambre es muy mala».
20MINUTOS.ES – Televisión
