Marruecos celebra elecciones legislativas este 23 de septiembre. Para votar es necesario ser mayor de edad e inscribirse en las listas del Ministerio del Interior. Esta vez hay 15,8 millones de inscritos, cifra que está muy por debajo de la población que se estima en edad de votar, 28 millones, según las estadísticas.
Los anteriores comicios fueron en 2021 y la participación fue baja: votaron la mitad de los ciudadanos registrados. Este miércoles no es festivo en Marruecos, es un día laborable normal y los colegios electorales estarán abiertos de 8:00 a 19:00. Está por ver si la tensión por la crisis de Ceuta reavivará el voto.
Marruecos no es exactamente un estado democrático, pero guarda las formas. Se trata de una monarquía semiconstitucional con un Parlamento elegido democráticamente. Pero el poder ejecutivo es del rey y, por delegación, del primer ministro que escoge. De hecho, es el monarca quien preside los consejos de ministros.
En todo caso, el reino aluita tiene un poder legislativo, que reside en las dos cámaras del Parlamento: la Cámara de Representantes y la Cámara de Consejeros. A efectos democráticos, la que importa es la primera. Es para elegir a sus integrantes que votan esta semana los marroquíes.
Marruecos votaba antes los viernes
El 23 es miércoles. Aunque en muchos países las elecciones se celebran en un día festivo, no es el caso de Marruecos. En el país vecino los comicios se organizan en jornada laboral. Antes era el viernes y desde 2021 se vota los miércoles.
¿Por qué antes el reino alauita votaba los viernes? Pues por decisión del anterior rey, Hassan II, en 1962. Fue una elección sin base jurídica. «Es una decisión política. El difunto soberano se había centrado en las elecciones que se celebraron el viernes porque es un día sagrado», explicaba el politólogo Mohammed Darif al portal de noticias marroquí Yabiladi.
Hassan II no lo escogió por casualidad. El viernes es sagrado para los musulmanes: es el día de la oración colectiva y se consideraba históricamente una jornada que facilitaba la movilización de los electores. «Es también sinónimo de día de movilización… Es el día de la gran oración semanal, por lo que resultaba más fácil movilizar a la gente», según Najib Mouhtadi, profesor de ciencias políticas.
Al ser el día de la oración semanal, el viernes resultaba especialmente adecuado en el Marruecos rural de los años 60, porque era un momento de concentración de la población. La gente acudía a la mezquita y era más fácil organizar alrededor de ella desplazamientos, actividades o votaciones, ya fueran referéndums, legislativas o municipales. De ese modo, el régimen vinculaba el voto a la oración, como si una cosa y la otra fueran lo mismo o estuvieran intrínsecamente unidas. No olvidemos que en Marruecos el rey es el «comendador de los creyentes», la máxima autoridad religiosa para los musulmanes.
Pero en términos de organización y, finalmente, de participación, no era la mejor opción. En 2015, el medio marroquí Médias24 recogía las quejas de políticos y organizaciones porque celebrar las elecciones un viernes podía perjudicar precisamente a los trabajadores. Ocurría que alguien que trabajase en otra ciudad podía tener dificultades para desplazarse hasta su circunscripción electoral.
Mohammed VI, mejor el miércoles
Pero las cosas han cambiado y Marruecos ya no vota los viernes. «Con la llegada de Mohamed VI, tanto formaciones políticas como observadores propusieron trasladar la jornada electoral al domingo«, recuerda Darif. Pero trasladar las votaciones al domingo tal vez no fuera buena idea, cree Mouhtadi. «La gente viaja durante el fin de semana», argumenta. En realidad, los viernes son en Marruecos un día «medio festivo».
En un viernes electoral, por un lado, se concedían «facilidades» a los funcionarios y a los empleados del sector privado para que acudieran a ejercer su derecho al voto. Pero por otro, «en las administraciones marroquíes, la gente no trabaja mucho los viernes. A partir de las 11:00 de la mañana, las oficinas empiezan a vaciarse», observaba Mouhtadi. La Administración pública marroquí trabaja de lunes a viernes, de 8:30 a 16:30. Dado que los funcionarios tenían una pausa más larga al mediodía para la oración, en la práctica, un viernes electoral podía convertirse en una especie de jornada laboral parcialmente interrumpida.
Los horarios adaptados para la votación, sumados al tiempo reservado para la gran oración semanal, convertían el viernes en una jornada prácticamente no laborable. Ese carácter «un poco festivo» del viernes, delante del fin de semana, hacía que muchos empleados acabaran marchando a disfrutar antes que a los colegios electorales.
Los consejeros del nuevo rey se olvidaron del domingo y apostaron por el miércoles. Las elecciones regionales y municipales de 2021 fueron las primeras que se celebraron en mitad de la semana. Su ventaja es que se trata de un verdadero día laborable. Pero de nada sirve votar un miércoles si las autoridades y las empresas no facilitan que los trabajadores puedan ausentarse para votar.
Al elegir un viernes, Hassan II consiguió identificar cualquier elección con el rezo y por extensión con su persona como autoridad religiosa. Una especie de control político añadido a un régimen de por si poco democrático. Pero, en teoría, Mohamed VI apostó por los miércoles para mejorar la participación y de ese modo legitimar más a la monarquía.
Participación baja pese a votar un día laborable
Varias formaciones defendieron el cambio porque consideraban que celebrar las elecciones en un día laborable podía aumentar la participación. Con ese mismo propósito, en 2021 se decidió hacer coincidir las elecciones legislativas con las municipales y las regionales. Se buscaba aprovechar la tradicional mayor participación en las elecciones locales.
En realidad, el rey no acaba de lograr su objetivo. En los anteriores comicios, los de 2021, la participación fue baja. El 50% de los inscritos se abstuvo de votar. Peor fue en 2016, cuando la abstención alcanzó el 57%. La experiencia demuestra que de los registrados para votar, un gran porcentaje se abstiene.
De manera que los analistas vaticinan una importante abstención también este miércoles 23. Además, solo el 3% de los inscritos son jóvenes, lo que evidencia la falta de interés en el sistema electoral un año después del surgimiento del movimiento juvenil GENZ212, que pedía mejoras sociales y quedó diluido tras miles de detenciones.
Cambios para atraer a la juventud
Y eso que Marruecos ha introducido una serie de disposiciones legislativas en su sistema electoral para promover la participación de los jóvenes en la vida política, explica Al Jareeda. El Estado proporciona apoyo financiero a las listas de candidatos menores de 35 años, presentados en circunscripciones locales. Esta contribución pública puede cubrir hasta el 75% de los gastos de campaña.
Ahora, el sistema electoral requiere que las personas menores de 35 años representen al menos una quinta parte de los miembros fundadores de un partido político. Esto equivale a un mínimo de 400 jóvenes entre las 2.000 personas que requiere la ley. Según Bankole Adioyi, comisionado de la Unión Africana para Asuntos Políticos, es por medidas como éstas que Marruecos emerge como un modelo de democracia en África.
Mohammed VI apostó por los miércoles para mejorar la participación, pero en los comicios de 2021 sólo votó el 50% de los inscritos.
Marruecos celebra elecciones legislativas este 23 de septiembre. Para votar es necesario ser mayor de edad e inscribirse en las listas del Ministerio del Interior. Esta vez hay 15,8 millones de inscritos, cifra que está muy por debajo de la población que se estima en edad de votar, 28 millones, según las estadísticas.
Los anteriores comicios fueron en 2021 y la participación fue baja: votaron la mitad de los ciudadanos registrados. Este miércoles no es festivo en Marruecos, es un día laborable normal y los colegios electorales estarán abiertos de 8:00 a 19:00. Está por ver si la tensión por la crisis de Ceuta reavivará el voto.
Marruecos no es exactamente un estado democrático, pero guarda las formas. Se trata de una monarquía semiconstitucional con un Parlamento elegido democráticamente. Pero el poder ejecutivo es del rey y, por delegación, del primer ministro que escoge. De hecho, es el monarca quien preside los consejos de ministros.
En todo caso, el reino aluita tiene un poder legislativo, que reside en las dos cámaras del Parlamento: la Cámara de Representantes y la Cámara de Consejeros. A efectos democráticos, la que importa es la primera. Es para elegir a sus integrantes que votan esta semana los marroquíes.
Marruecos votaba antes los viernes
El 23 es miércoles. Aunque en muchos países las elecciones se celebran en un día festivo, no es el caso de Marruecos. En el país vecino los comicios se organizan en jornada laboral. Antes era el viernes y desde 2021 se vota los miércoles.
¿Por qué antes el reino alauita votaba los viernes? Pues por decisión del anterior rey, Hassan II, en 1962. Fue una elección sin base jurídica. «Es una decisión política. El difunto soberano se había centrado en las elecciones que se celebraron el viernes porque es un día sagrado», explicaba el politólogo Mohammed Darif al portal de noticias marroquí Yabiladi.
Hassan II no lo escogió por casualidad. El viernes es sagrado para los musulmanes: es el día de la oración colectiva y se consideraba históricamente una jornada que facilitaba la movilización de los electores. «Es también sinónimo de día de movilización… Es el día de la gran oración semanal, por lo que resultaba más fácil movilizar a la gente», según Najib Mouhtadi, profesor de ciencias políticas.
Al ser el día de la oración semanal, el viernes resultaba especialmente adecuado en el Marruecos rural de los años 60, porque era un momento de concentración de la población. La gente acudía a la mezquita y era más fácil organizar alrededor de ella desplazamientos, actividades o votaciones, ya fueran referéndums, legislativas o municipales. De ese modo, el régimen vinculaba el voto a la oración, como si una cosa y la otra fueran lo mismo o estuvieran intrínsecamente unidas. No olvidemos que en Marruecos el rey es el «comendador de los creyentes», la máxima autoridad religiosa para los musulmanes.
Pero en términos de organización y, finalmente, de participación, no era la mejor opción. En 2015, el medio marroquí Médias24 recogía las quejas de políticos y organizaciones porque celebrar las elecciones un viernes podía perjudicar precisamente a los trabajadores. Ocurría que alguien que trabajase en otra ciudad podía tener dificultades para desplazarse hasta su circunscripción electoral.
Mohammed VI, mejor el miércoles
Pero las cosas han cambiado y Marruecos ya no vota los viernes. «Con la llegada de Mohamed VI, tanto formaciones políticas como observadores propusieron trasladar la jornada electoral al domingo«, recuerda Darif. Pero trasladar las votaciones al domingo tal vez no fuera buena idea, cree Mouhtadi. «La gente viaja durante el fin de semana», argumenta. En realidad, los viernes son en Marruecos un día «medio festivo».
En un viernes electoral, por un lado, se concedían «facilidades» a los funcionarios y a los empleados del sector privado para que acudieran a ejercer su derecho al voto. Pero por otro, «en las administraciones marroquíes, la gente no trabaja mucho los viernes. A partir de las 11:00 de la mañana, las oficinas empiezan a vaciarse», observaba Mouhtadi. La Administración pública marroquí trabaja de lunes a viernes, de 8:30 a 16:30. Dado que los funcionarios tenían una pausa más larga al mediodía para la oración, en la práctica, un viernes electoral podía convertirse en una especie de jornada laboral parcialmente interrumpida.
Los horarios adaptados para la votación, sumados al tiempo reservado para la gran oración semanal, convertían el viernes en una jornada prácticamente no laborable. Ese carácter «un poco festivo» del viernes, delante del fin de semana, hacía que muchos empleados acabaran marchando a disfrutar antes que a los colegios electorales.
Los consejeros del nuevo rey se olvidaron del domingo y apostaron por el miércoles. Las elecciones regionales y municipales de 2021 fueron las primeras que se celebraron en mitad de la semana. Su ventaja es que se trata de un verdadero día laborable. Pero de nada sirve votar un miércoles si las autoridades y las empresas no facilitan que los trabajadores puedan ausentarse para votar.
Al elegir un viernes, Hassan II consiguió identificar cualquier elección con el rezo y por extensión con su persona como autoridad religiosa. Una especie de control político añadido a un régimen de por si poco democrático. Pero, en teoría, Mohamed VI apostó por los miércoles para mejorar la participación y de ese modo legitimar más a la monarquía.
Participación baja pese a votar un día laborable
Varias formaciones defendieron el cambio porque consideraban que celebrar las elecciones en un día laborable podía aumentar la participación. Con ese mismo propósito, en 2021 se decidió hacer coincidir las elecciones legislativas con las municipales y las regionales. Se buscaba aprovechar la tradicional mayor participación en las elecciones locales.
En realidad, el rey no acaba de lograr su objetivo. En los anteriores comicios, los de 2021, la participación fue baja. El 50% de los inscritos se abstuvo de votar. Peor fue en 2016, cuando la abstención alcanzó el 57%. La experiencia demuestra que de los registrados para votar, un gran porcentaje se abstiene.
De manera que los analistas vaticinan una importante abstención también este miércoles 23. Además, solo el 3% de los inscritos son jóvenes, lo que evidencia la falta de interés en el sistema electoral un año después del surgimiento del movimiento juvenil GENZ212, que pedía mejoras sociales y quedó diluido tras miles de detenciones.
Cambios para atraer a la juventud
Y eso que Marruecos ha introducido una serie de disposiciones legislativas en su sistema electoral para promover la participación de los jóvenes en la vida política, explica Al Jareeda. El Estado proporciona apoyo financiero a las listas de candidatos menores de 35 años, presentados en circunscripciones locales. Esta contribución pública puede cubrir hasta el 75% de los gastos de campaña.
Ahora, el sistema electoral requiere que las personas menores de 35 años representen al menos una quinta parte de los miembros fundadores de un partido político. Esto equivale a un mínimo de 400 jóvenes entre las 2.000 personas que requiere la ley. Según Bankole Adioyi, comisionado de la Unión Africana para Asuntos Políticos, es por medidas como éstas que Marruecos emerge como un modelo de democracia en África.
20MINUTOS.ES – Nacional
