El líder de Futuro Nacional gana terreno ante las elecciones generales del año que viene. Supera en intención de voto a la Liga y a Forza Italia, socios minoritarios de la coalición de hermanos de Italia Leer El líder de Futuro Nacional gana terreno ante las elecciones generales del año que viene. Supera en intención de voto a la Liga y a Forza Italia, socios minoritarios de la coalición de hermanos de Italia Leer
La ultraderecha de Futuro Nacional, liderada por Roberto Vannacci, sigue ganado terreno en Italia. Los principales sondeos muestran que el partido ultraconservador continúa creciendo en intención de voto, consolidando su ventaja sobre la populista Liga de Matteo Salvini -el dirigente que lo introdujo en la política-, vicepresidente y ministro de Infraestructuras del Gobierno de Giorgia Meloni, y acercándose cada vez más a Forza Italia, el partido de Antonio Tajani, vicepresidente y ministro de Exteriores y heredero político de Silvio Berlusconi. Las encuestas reflejan que Vannacci -ex número dos de la Liga hasta el pasado mes de febrero, cuando fundó el partido- no sólo ha logrado abrirse un hueco en el panorama político italiano, sino que ya supera electoralmente al propio Salvini, el dirigente que lo introdujo en la política.
Según el promedio de encuestas publicado la pasada semana por el instituto demoscópico YouTrend, si hoy se celebraran elecciones generales en Italia, Futuro Nacional obtendría el 7,1% de los votos. La Liga, socio minoritario del Gobierno de Meloni, se quedaría en el 5,9%, muy por debajo del 9% que logró en las elecciones europeas de junio de 2024. Forza Italia, también integrante de la coalición gubernamental, se mantendría estable con un 8%. Hermanos de Italia, el partido de Meloni, no llegaría al 27%. Los demás sondeos publicados en los últimos días apuntan en la misma dirección: Futuro Nacional se consolida como el quinto partido del país y el que más crece en las encuestas.
Vannacci, ex general, con experiencia en varias misiones internacionales, irrumpió en la política en 2024 de la mano de la Liga de Matteo Salvini. Elegido eurodiputado tras convertirse en uno de los candidatos más votados del país en las elecciones europeas -sólo por detrás de Meloni-, acabó rompiendo con Salvini y abandonó tanto el partido como el grupo Patriotas por Europa en la Eurocámara para integrarse después en Europa de las Naciones Soberanas, la familia más radical de la derecha europea.
Autor del superventas Il mondo al contrario (El mundo al revés), ha construido su discurso contra la inmigración, las políticas de diversidad y la llamada «ideología woke«, además de defender una concepción nacionalista de la identidad italiana. Sus declaraciones sobre el colectivo LGTBI y el legado de Benito Mussolini lo han convertido en una de las figuras más controvertidas de la política italiana.
El ascenso del partido de Vannacci se explica, sobre todo, por un trasvase de votos dentro del bloque conservador que sostiene al Gobierno de Meloni. Según un estudio reciente de Ipsos, más de un tercio de los que se decantan por él procede de la abstención; el 31%, de Hermanos de Italia (HDI), el partido de Meloni; y el 25%, de la Liga de Salvini. Si se comparan estos datos con los resultados de las elecciones europeas de 2024, la formación más perjudicada sería la Liga, que perdería más del 20% de su electorado. Hermanos de Italia cedería un 8%, mientras que Vannacci también lograría atraer al 9% de los abstencionistas.
Si hay algo que caracteriza la vida política italiana es la volatilidad de sus alianzas y la constante reorganización de su mapa de partidos. Al margen de la estabilidad parlamentaria del Gobierno de Meloni, que aspira a convertirse en el Ejecutivo más longevo de la Italia republicana, el auge de Futuro Nacional con Vannacci amenaza con alterar el equilibrio de la derecha de cara a las próximas elecciones generales, previstas, como muy tarde, para septiembre del año que viene.
Si Meloni (HDI), Tajani (FI), Salvini (Liga) y Vannacci (FN) concurrieran juntos hoy, el bloque ultraconservador rozaría el 47% de los votos. Se trata de un dato muy parecido al que podría alcanzar el bloque progresista de la izquierda unido en clave anti Meloni (el 44,3%). Vannacci, sin embargo, sigue siendo una figura divisiva que incomoda a sus potenciales socios. Genera recelos tanto en Hermanos de Italia como en la Liga y, sobre todo, entre los sectores más europeístas de Forza Italia. Aun así, la realidad es que la coalición de Meloni difícilmente podría revalidar la mayoría sin Futuro Nacional, mientras que Vannacci tampoco obtendría un beneficio político inmediato si optara por mantenerse al margen.
Meloni se enfrenta, por tanto, a un dilema: prescindir de Vannacci y arriesgarse a perder las próximas elecciones generales o incorporarlo a la coalición a costa de darle aún más protagonismo. Si opta por la segunda vía, el verdadero reto no será convencerlo para entrar, sino evitar que termine erosionando su liderazgo desde dentro.
Vannacci, por su parte, tiene dos opciones. La primera, integrarse en la coalición de Meloni y desgastarla desde dentro, como ya hizo con la Liga de Salvini. La segunda, permanecer fuera y esperar a que el bloque conservador empiece a perder fuerza para presentarse como su alternativa. Al fin y al cabo, la propia Meloni siguió esa estrategia: entre 2018 y 2022 pasó del 4% al 26% de los votos y acabó instalándose en el Palacio Chigi.
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