El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha apelado este jueves a la prudencia ante las teorías que señalan a Marruecos como culpable de la entrada masiva de inmigrantes en la frontera de Ceuta del pasado 30 de julio. Lo ha hecho en el Congreso de los Diputados, donde ha comparecido para informar sobre la crisis migratoria y ha insistido en que, aunque entiende que puede haber «indicios», a día de hoy no hay «pruebas ni evidencias sólidas» que aseguren la implicación del país vecino en la «avalancha» de más de 70.000 personas que se registró hace ya más de un mes.
La del Congreso era una comparecencia muy esperada que llega más de un mes después de la entrada masiva en una ciudad para la que prometido la recuperación de su «normalidad», pero sin plazos. El líder socialista ha eludido hacer cualquier tipo de autocrítica en la gestión, pues asegura que ninguno de los informes emitidos en la frontera durante los días previos advertía de la posibilidad de que se pudiera producir una entrada masiva de esta envergadura. Los avisos previos que se recibieron sobre Ceuta, ha asegurado, no iban más allá de lo «rutinario» y «ninguno previó ni la escala ni la probabilidad de lo que se produjo después». Sin embargo, sí ha admitido que el 29 de julio el CNI alertó a la Delegación del Gobierno en Ceuta de que en redes sociales existía «una convocatoria para cruzar al día siguiente en un grupo de Facebook con 180.000 integrantes», aunque ha defendido que «estos llamamientos en redes no son excepcionales».
Sobre el papel de Marruecos, Sánchez ha aseverado que «a día de hoy nadie ha aportado pruebas al Gobierno que permitan concluir que la entrada masiva fuera diseñada o ejecutada por las autoridades marroquíes», aunque sí ha tenido que admitir que las fuerzas marroquíes apostadas en la frontera no impidieron durante diez horas del 30 de julio el paso de inmigrantes. Por eso, ha dicho que aunque España deba «seguir cooperando con Marruecos» y mantener una «relación de buena vecindad», algo debe cambiar a partir de ahora, aunque no ha concretado de qué manera. «Es evidente que después de lo sucedido esa cooperación tiene que ser diferente», ha apostillado, después de revelar, de manera sorpresiva, que el pasado 21 de agosto el Gobierno convocó a la embajadora de Marruecos en España por las «inaceptables» declaraciones del Ejecutivo del país africano reivindicando la soberanía de Ceuta y Melilla.
La respuesta a cómo se pudo producir esa falta de control el 30 de julio es algo que, según ha señalado, «todavía deberá dirimirse». Tras reivindicar la «transparencia» para hacer frente a los «ruidos» y los «bulos» que, según ha denunciado, han proliferado en las últimas semanas en torno a este asunto, Sánchez ha anunciado que la Moncloa publicará «un dosier con todos los informes». «El Gobierno no tiene nada que ocultar en este asunto», ha reiterado.
A la vista de las últimas revelaciones, que apuntan a que los gendarmes y policías marroquíes «guiaron» el asalto del pasado 30 de julio (a pesar de que Interior lo ha negado), Sánchez ha mostrado algo más de severidad con el país vecino que la escenificada en los últimos días. «Si existieran esas pruebas sólidas, actuaríamos con transparencia y total contundencia. Si algo nos reconocerán es que este Gobierno no tiene miedo a enfrentarse a otros poderes extranjeros cuando la situación lo ha requerido», ha lanzado.
El presidente, visiblemente enfadado, se ha referido precisamente al informe del Centro Nacional de Inmigración y Fronteras (CENIF) que apunta a la responsabilidad de las autoridades marroquíes en la avalancha fronteriza y que desmiente la versión de Interior ofrecida este miércoles. Sánchez considera que «tendrá que explicarse por qué el CENIF no compartió con sus superiores y con el Gobierno el contenido de un informe encargado por parte de una jueza y con potencial implicación para la seguridad del Estado». En este caso, fue la magistrada de la Audiencia Nacional María Tardón la que ordenó a los agentes no compartir la información y aportarla directamente a las diligencias judiciales.
«Entiendo que esta complejidad moleste a muchos»
El presidente ha calificado lo ocurrido el pasado 30 de julio de un suceso «complejo y poliédrico«, en el que confluyeron «numerosos actores e intereses». «Entiendo que esta complejidad moleste a muchos que prefieren vivir en un mundo de titulares simples», ha aseverado.
Sánchez ha defendido que durante el asalto, las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado «tuvieron que tomar una decisión operativa en cuestión de minutos y eligieron defender la vida humana» porque lo contrario habría «contribuido a aumentar la tragedia» de los ahogamientos, que se cuentan por más de 140. Los medios existentes, que según el presidente se habían reforzado los días previos, se vieron «desbordados». «Una cosa es detectar que los cruces a nado estaban creciendo, que es algo que detectamos todos, y otra cosa es anticipar la llegada de 70.000 personas en cuestión de horas», ha remarcado. Después, ha destacado que en «las 72 horas» que sucedieron a la avalancha «63.000 inmigrantes, más del 90%», regresaron a Marruecos. «Se trata de uno de los procesos de retorno más rápido jamás realizado en la historia reciente de Europa», se ha vanagloriado.
Más tarde, se ha preguntado «qué habría hecho un Gobierno del PP con Vox». «¿Habrían ordenado disparar a la población civil? ¿Habría preferido matar a miles de jóvenes para evitar gestionar una crisis de acogida al otro lado de la frontera? Eso no lo quiero para mi país», ha señalado, antes de acusar al líder de la oposición, Alberto Núñez Feijóo, de «aprovechar esta crisis para azuzar el miedo y el odio».
Con todo, ha insistido en que «el detonante informativo» de la entrada masiva es la sentencia del Tribunal Supremo sobre las devoluciones en caliente cuando se entra en territorio español a nado, que fue «tergiversada» en redes sociales. «Miles de usuarios empezaron a planear entrar en Ceuta. Algunos informes detectan indicadores suaves de gestión, pero no se puede determinar si realmente hubo detrás de ellos perfiles asociados a movimientos de protesta social marroquíes, o también a los estados de Marruecos, Rusia o Israel. De momento, esto lo descarta CNI», ha señalado.
El presidente ha defendido que «lo que sí parece evidente es que hubo mafias y comerciantes que alimentaron la situación para vender material y servicios de asistencia al cruce», a pesar de que el informe del Cenif descarta que las organizaciones criminales estuvieran detrás. También, como ha repetido en otra ocasión, que tras el asalto fronterizo se inició «una campaña de desinformación» con el objetivo de «agravar el problema y erosionar la confianza de los españoles». Y la inició, ha asegurado, «la internacional ultraderechista», en la que en esta ocasión no ha defendido que están Rusia e Israel, como sí hizo a principios de semana.
La visita del rey, «en las próximas semanas»
Con todo, Sánchez dice que «en estos momentos Ceuta necesita estar arropada por el Estado más que nunca» y que, por ello, el Gobierno «ha compartido la necesidad» de que, «tras 20 años de la última visita del jefe del Estado», Felipe VI viaje a Ceuta y Melilla «en las próximas semanas y transmita el compromiso absoluto del Estado con estas dos ciudades autónomas».
El presidente también ha defendido la necesidad de «reforzar la presencia de Europa en Ceuta y Melilla», y ha anunciado que el Ejecutivo ofrecerá a los gobiernos autonómicos una silla «permanente» en el Comité Europeo de las Regiones, propondrá «su integración en la unión aduanera buscando un régimen fiscal favorable, como se hizo con Canarias», y pedirá Bruselas «que reconozca sus estatus de regiones ultraperiféricas, algo que conlleva ventajas».
Sánchez ha señalado que la política migratoria del Gobierno, con el «combate a las mafias» y «cooperación» con países de origen, «funciona», y ha avisado de que «por cada euro que se recorte en cooperación, habrá que gastar diez más en fronteras y funerales». Para poner punto y final a una comparecencia de más de una hora, el presidente ha agradecido a la población ceutí que esté respondiendo a esta situación «con paciencia y empatía, algo que sería difícil encontrar en otros lugares».
El presidente del Gobierno ha comparecido en el Congreso para exponer las medidas impulsadas para que Ceuta «recupere la normalidad cuanto antes» tras entrada masiva de unas 80.000 personas el pasado 30 de julio.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha apelado este jueves a la prudencia ante las teorías que señalan a Marruecos como culpable de la entrada masiva de inmigrantes en la frontera de Ceuta del pasado 30 de julio. Lo ha hecho en el Congreso de los Diputados, donde ha comparecido para informar sobre la crisis migratoria y ha insistido en que, aunque entiende que puede haber «indicios», a día de hoy no hay «pruebas ni evidencias sólidas» que aseguren la implicación del país vecino en la «avalancha» de más de 70.000 personas que se registró hace ya más de un mes.
La del Congreso era una comparecencia muy esperada que llega más de un mes después de la entrada masiva en una ciudad para la que prometido la recuperación de su «normalidad», pero sin plazos. El líder socialista ha eludido hacer cualquier tipo de autocrítica en la gestión, pues asegura que ninguno de los informes emitidos en la frontera durante los días previos advertía de la posibilidad de que se pudiera producir una entrada masiva de esta envergadura. Los avisos previos que se recibieron sobre Ceuta, ha asegurado, no iban más allá de lo «rutinario» y «ninguno previó ni la escala ni la probabilidad de lo que se produjo después». Sin embargo, sí ha admitido que el 29 de julio el CNI alertó a la Delegación del Gobierno en Ceuta de que en redes sociales existía «una convocatoria para cruzar al día siguiente en un grupo de Facebook con 180.000 integrantes», aunque ha defendido que «estos llamamientos en redes no son excepcionales».
Sobre el papel de Marruecos, Sánchez ha aseverado que «a día de hoy nadie ha aportado pruebas al Gobierno que permitan concluir que la entrada masiva fuera diseñada o ejecutada por las autoridades marroquíes», aunque sí ha reconocido que, aunque España deba «seguir cooperando con Marruecos» y mantener una «relación de buena vecindad», algo debe cambiar a partir de ahora, aunque no ha concretado de qué manera. «Es evidente que después de lo sucedido esa cooperación tiene que ser diferente», ha apostillado, después de revelar, de manera sorpresiva, que el pasado 21 de agosto el Gobierno convocó a la embajadora de Marruecos en España por las «inaceptables» declaraciones del Ejecutivo del país africano reivindicando la soberanía de Ceuta y Melilla.
La respuesta a cómo se pudo producir esa falta de control el 30 de julio es algo que, según ha señalado, «todavía deberá dirimirse». Tras reivindicar la «transparencia» para hacer frente a los «ruidos» y los «bulos» que, según ha denunciado, han proliferado en las últimas semanas en torno a este asunto, Sánchez ha anunciado que la Moncloa publicará «un dosier con todos los informes». «El Gobierno no tiene nada que ocultar en este asunto», ha reiterado.
A la vista de las últimas revelaciones, que apuntan a que los gendarmes y policías marroquíes «guiaron» el asalto del pasado 30 de julio (a pesar de que Interior lo ha negado), Sánchez ha mostrado algo más de severidad con el país vecino que la escenificada en los últimos días. «Si existieran esas pruebas sólidas, actuaríamos con transparencia y total contundencia. Si algo nos reconocerán es que este Gobierno no tiene miedo a enfrentarse a otros poderes extranjeros cuando la situación lo ha requerido», ha lanzado.
El presidente, visiblemente enfadado, se ha referido precisamente al informe del Centro Nacional de Inmigración y Fronteras (CENIF) que apunta a la responsabilidad de las autoridades marroquíes en la avalancha fronteriza y que desmiente la versión de Interior ofrecida este miércoles. Sánchez considera que «tendrá que explicarse por qué el CENIF no compartió con sus superiores y con el Gobierno el contenido de un informe encargado por parte de una jueza y con potencial implicación para la seguridad del Estado». En este caso, fue la magistrada de la Audiencia Nacional María Tardón la que ordenó a los agentes no compartir la información y aportarla directamente a las diligencias judiciales.
«Entiendo que esta complejidad moleste a muchos»
El presidente ha calificado lo ocurrido el pasado 30 de julio de un suceso «complejo y poliédrico«, en el que confluyeron «numerosos actores e intereses». «Entiendo que esta complejidad moleste a muchos que prefieren vivir en un mundo de titulares simples», ha aseverado.
Sánchez ha defendido que durante el asalto, las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado «tuvieron que tomar una decisión operativa en cuestión de minutos y eligieron defender la vida humana» porque lo contrario habría «contribuido a aumentar la tragedia» de los ahogamientos, que se cuentan por más de un centenar. Después, ha destacado que «las 72 horas» que sucedieron al asalto, «63.000 inmigrantes, más del 90%», regresaron a Marruecos. «Se trata de uno de los procesos de retorno más rápido jamás realizado en la historia reciente de Europa», se ha vanagloriado.
Más tarde, se ha preguntado «qué habría hecho un Gobierno del PP con Vox». «¿Habrían ordenado disparar a la población civil? ¿Habría preferido matar a miles de jóvenes para evitar gestionar una crisis de acogida al otro lado de la frontera? Eso no lo quiero para mi país», ha señalado, antes de acusar al líder de la oposición, Alberto Núñez Feijóo, de «aprovechar esta crisis para azuzar el miedo y el odio».
Con todo, ha insistido en que «el detonante informativo» de la entrada masiva es la sentencia del Tribunal Supremo sobre las devoluciones en caliente cuando se entra en territorio español a nado, que fue «tergiversada» en redes sociales. «Miles de usuarios empezaron a planear entrar en Ceuta. Algunos informes detectan indicadores suaves de gestión, pero no se puede determinar si realmente hubo detrás de ellos perfiles asociados a movimientos de protesta social marroquíes, o también a los estados de Marruecos, Rusia o Israel. De momento, esto lo descarta CNI», ha señalado.
El presidente ha defendido que «lo que sí parece evidente es que hubo mafias y comerciantes que alimentaron la situación para vender material y servicios de asistencia al cruce», a pesar de que el informe del Cenif descarta que las organizaciones criminales estuvieran detrás. También, como ha repetido en otra ocasión, que tras el asalto fronterizo se inició «una campaña de desinformación» con el objetivo de «agravar el problema y erosionar la confianza de los españoles». Y la inició, ha asegurado, «la internacional ultraderechista», en la que en esta ocasión no ha defendido que están Rusia e Israel, como sí hizo a principios de semana.
La visita del rey, «en las próximas semanas»
Con todo, Sánchez dice que «en estos momentos Ceuta necesita estar arropada por el Estado más que nunca» y que, por ello, el Gobierno «ha compartido la necesidad» de que, «tras 20 años de la última visita del jefe del Estado», Felipe VI viaje a Ceuta y Melilla «en las próximas semanas y transmita el compromiso absoluto del Estado con estas dos ciudades autónomas».
El presidente también ha defendido la necesidad de «reforzar la presencia de Europa en Ceuta y Melilla», y ha anunciado que el Ejecutivo ofrecerá a los gobiernos autonómicos una silla «permanente» en el Comité Europeo de las Regiones, propondrá «su integración en la unión aduanera buscando un régimen fiscal favorable, como se hizo con Canarias», y pedirá Bruselas «que reconozca sus estatus de regiones ultraperiféricas, algo que conlleva ventajas».
Sánchez ha señalado que la política migratoria del Gobierno, con el «combate a las mafias» y «cooperación» con países de origen, «funciona», y ha avisado de que «por cada euro que se recorte en cooperación, habrá que gastar diez más en fronteras y funerales». Para poner punto y final a una comparecencia de más de una hora, el presidente ha agradecido a la población ceutí que esté respondiendo a esta situación «con paciencia y empatía, algo que sería difícil encontrar en otros lugares».
20MINUTOS.ES – Nacional
