Seis años después de su última visita y tras una crisis diplomática debido al cambio de posición de España respecto al Sáhara Occidental, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, viaja este lunes a Argelia con el objetivo de escenificar la plena normalización de las relaciones y abrir una nueva etapa bilateral centrada en la energía. En esta visita, el Gobierno aspira a negociar un aumento de hasta el 10% del suministro de gas argelino, que permitiría reforzar las entradas por gasoducto y reducir el peso del gas natural licuado que viene de Estados Unidos, que en estos momentos representa alrededor de un 30% del total.
Argelia fue el principal proveedor de gas de España en 2025, con cerca del 35% de los aprovisionamientos. Sin embargo, el cierre en 2021 del gasoducto Magreb-Europa, que atravesaba Marruecos, redujo la capacidad de importar gas argelino por tubo y obligó a España a recurrir en mayor medida al gas natural licuado (GNL). Pese a ello, Argelia ha conservado un papel central en el suministro español gracias al gasoducto Medgaz y a los cargamentos de GNL. Al mismo tiempo, la reducción progresiva de las importaciones rusas tras la invasión de Ucrania han incrementado el peso de otros proveedores, especialmente Estados Unidos. En 2025, EEUU se consolidó como el segundo suministrador, por detrás de Argelia, con cerca de un 30% del total de importaciones.
En Moncloa consideran que ahora cuentan con varias bazas a favor para importar más gas argelino. La relación bilateral ha entrado en una fase de deshielo que tuvo uno de sus principales hitos en la visita del ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, a Argelia en marzo de este año, cuando ambos países reactivaron el diálogo político y sentaron las bases para reforzar la cooperación energética. Precisamente, Albares acompañará a Sánchez también en esta visita, junto con la vicepresidenta tercera, Sara Aagesen.
El Gobierno también cree que ha favorecido el acercamiento la posición que España ha mantenido ante los conflictos en Oriente Medio, especialmente en Gaza, muy valorada por las autoridades argelinas. A ello se suma la evolución del tablero internacional: el mayor distanciamiento de Argelia con Rusia y su prolongada tensión con Marruecos la empujan a estrechar vínculos con Europa. España aspira a aprovechar ese contexto y presentarse ahora como puente entre Argel y la Unión Europea.
Este viaje será el segundo de Sánchez a Argelia desde que llegó a la Moncloa y el primero desde noviembre de 2020. Desde entonces, la relación atravesó una crisis diplomática por el giro del Gobierno sobre el Sáhara Occidental en 2022, al apoyar el plan de autonomía marroquí, siendo Argelia aliado del Frente Polisario. Argelia respondió cortando las relaciones diplomáticas lo que, a su vez, afectó a los intercambios comerciales.
A pesar de que la postura de España respecto al Sáhara no ha cambiado, en Moncloa dan por superado ese choque y presentan la visita como la culminación de un proceso de acercamiento que se ha desarrollado con discreción y, según Moncloa, sin ninguna concesión a Argelia. Aseguran que la normalización comenzó a tomar forma con la visita de Albares y dio un paso más este mes de junio, cuando España participó como país invitado de honor en la Feria Internacional de Argel. La visita de este lunes se plantea como una escenificación política del deshielo, que España también pretende materializar a través de acuerdos en materia energética, comercial y empresarial.
Consideran que para dar estabilidad al suministro en un contexto marcado por la reducción de la dependencia europea del gas ruso es necesario recuperar plenamente la relación con Argelia. En estos momentos, cerca del 35% de las importaciones de gas provienen de Argelia y el propósito de de este viaje es aumentar hasta un 10% el volumen de gas que llega por el gasoducto que, según Moncloa, dispone de la capacidad suficiente para para asumir ese aumento.
También prevén que esta nueva fase de entendimiento se traduzca en contratos entre empresas, de hecho, en la delegación empresarial que acompañará al Gobierno estarán presentes Repsol, Naturgy, Moeve y Enagás. Además, ambos países también explorarán vías de cooperación en energías renovables e hidrógeno verde.
En Moncloa consideran que la mejora diplomática también podría ayudar a resolver contenciosos que afectan a varias empresas españolas, algunos relacionados con retrasos en los pagos e incumplimientos en contratos. Aunque desde el Gobierno sostienen que estos problemas no derivan necesariamente de la crisis política, sí perciben una mayor disposición de las autoridades del país a abordarlos en el actual clima de acercamiento.
Y, aunque fuentes gubernamentales quieren dejar claro que el Sáhara no será el eje formal de la visita, lo cierto es que tampoco descarta que la cuestión pueda surgir en el encuentro que este lunes mantendrán Sánchez y el presidente argelino, Abdelmadjid Tebboune. La intención es evitar que el conflicto territorial vuelva a bloquear una relación que ambas partes consideran ahora necesario reconstruir, aunque en el Gobierno son conscientes de la importancia que tiene esta cuestión para Argelia.
Moncloa busca sellar el deshielo con Argelia con más gas por tubo para reforzar el suministro y reducir el peso del gas natural licuado de Estados Unidos que aumentó tras el abandono progresivo del gas ruso.
Seis años después de su última visita y tras una crisis diplomática debido al cambio de posición de España respecto al Sáhara Occidental, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, viaja este lunes a Argelia con el objetivo de escenificar la plena normalización de las relaciones y abrir una nueva etapa bilateral centrada en la energía. En esta visita, el Gobierno aspira a negociar un aumento de hasta el 10% del suministro de gas argelino, que permitiría reforzar las entradas por gasoducto y reducir el peso del gas natural licuado que viene de Estados Unidos, que en estos momentos representa alrededor de un 30% del total.
Argelia fue el principal proveedor de gas de España en 2025, con cerca del 35% de los aprovisionamientos. Sin embargo, el cierre en 2021 del gasoducto Magreb-Europa, que atravesaba Marruecos, redujo la capacidad de importar gas argelino por tubo y obligó a España a recurrir en mayor medida al gas natural licuado (GNL). Pese a ello, Argelia ha conservado un papel central en el suministro español gracias al gasoducto Medgaz y a los cargamentos de GNL. Al mismo tiempo, la reducción progresiva de las importaciones rusas tras la invasión de Ucrania han incrementado el peso de otros proveedores, especialmente Estados Unidos. En 2025, EEUU se consolidó como el segundo suministrador, por detrás de Argelia, con cerca de un 30% del total de importaciones.
En Moncloa consideran que ahora cuentan con varias bazas a favor para importar más gas argelino. La relación bilateral ha entrado en una fase de deshielo que tuvo uno de sus principales hitos en la visita del ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, a Argelia en marzo de este año, cuando ambos países reactivaron el diálogo político y sentaron las bases para reforzar la cooperación energética. Precisamente, Albares acompañará a Sánchez también en esta visita, junto con la vicepresidenta tercera, Sara Aagesen.
El Gobierno también cree que ha favorecido el acercamiento la posición que España ha mantenido ante los conflictos en Oriente Medio, especialmente en Gaza, muy valorada por las autoridades argelinas. A ello se suma la evolución del tablero internacional: el mayor distanciamiento de Argelia con Rusia y su prolongada tensión con Marruecos la empujan a estrechar vínculos con Europa. España aspira a aprovechar ese contexto y presentarse ahora como puente entre Argel y la Unión Europea.
Este viaje será el segundo de Sánchez a Argelia desde que llegó a la Moncloa y el primero desde noviembre de 2020. Desde entonces, la relación atravesó una crisis diplomática por el giro del Gobierno sobre el Sáhara Occidental en 2022, al apoyar el plan de autonomía marroquí, siendo Argelia aliado del Frente Polisario. Argelia respondió cortando las relaciones diplomáticas lo que, a su vez, afectó a los intercambios comerciales.
A pesar de que la postura de España respecto al Sáhara no ha cambiado, en Moncloa dan por superado ese choque y presentan la visita como la culminación de un proceso de acercamiento que se ha desarrollado con discreción y, según Moncloa, sin ninguna concesión a Argelia. Aseguran que la normalización comenzó a tomar forma con la visita de Albares y dio un paso más este mes de junio, cuando España participó como país invitado de honor en la Feria Internacional de Argel. La visita de este lunes se plantea como una escenificación política del deshielo, que España también pretende materializar a través de acuerdos en materia energética, comercial y empresarial.
Consideran que para dar estabilidad al suministro en un contexto marcado por la reducción de la dependencia europea del gas ruso es necesario recuperar plenamente la relación con Argelia. En estos momentos, cerca del 35% de las importaciones de gas provienen de Argelia y el propósito de de este viaje es aumentar hasta un 10% el volumen de gas que llega por el gasoducto que, según Moncloa, dispone de la capacidad suficiente para para asumir ese aumento.
También prevén que esta nueva fase de entendimiento se traduzca en contratos entre empresas, de hecho, en la delegación empresarial que acompañará al Gobierno estarán presentes Repsol, Naturgy, Moeve y Enagás. Además, ambos países también explorarán vías de cooperación en energías renovables e hidrógeno verde.
En Moncloa consideran que la mejora diplomática también podría ayudar a resolver contenciosos que afectan a varias empresas españolas, algunos relacionados con retrasos en los pagos e incumplimientos en contratos. Aunque desde el Gobierno sostienen que estos problemas no derivan necesariamente de la crisis política, sí perciben una mayor disposición de las autoridades del país a abordarlos en el actual clima de acercamiento.
Y, aunque fuentes gubernamentales quieren dejar claro que el Sáhara no será el eje formal de la visita, lo cierto es que tampoco descarta que la cuestión pueda surgir en el encuentro que este lunes mantendrán Sánchez y el presidente argelino, Abdelmadjid Tebboune. La intención es evitar que el conflicto territorial vuelva a bloquear una relación que ambas partes consideran ahora necesario reconstruir, aunque en el Gobierno son conscientes de la importancia que tiene esta cuestión para Argelia.
20MINUTOS.ES – Nacional
