Un presentador de televisión es coronado como nuevo rey de Tooro, en Uganda, tras una sucesión marcada por guerras internas

El reino de Tooro, uno de los dominios tradicionales al suroeste de la república de Uganda, celebra estos días la llegada de un nuevo rey al trono. Se trata de un popular presentador de noticias llamado Edward Rukidi Kijanangoma, de 56 años, que ha sido entronizado este martes 29 de septiembre con el nombre de Edward Rukidi Nyabongo I. El hasta ahora periodista televisivo de la emisora ​​estatal UBC llega al poder tras la prematura muerte de su primo, Oyo Nyimba Kabamba Iguru Rukidi IV, fallecido el pasado mes de agosto a los 34 años mientras se trataba de un cáncer en Estados Unidos. Y ha sido coronado tras la disputa por la sucesión entre la familia del fallecido, que reclamaba el trono para un hijo mejor de este desconocido hasta el momento, y el clan real Babiito, encargado de elegir al sucesor según las tradiciones del reino y que designó a Edward Rukidi.

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 Edward Rukidi Nyabongo I ha accedido al trono en una ceremonia marcada por rituales y la presencia del presidente del país africano. Su entronización llega tras la disputa sucesoria que enfrentó a la familia del anterior monarca, fallecido a los 34 años, y al clan encargado de designar al nuevo  

El reino de Tooro, uno de los dominios tradicionales al suroeste de la república de Uganda, celebra estos días la llegada de un nuevo rey al trono. Se trata de un popular presentador de noticias llamado Edward Rukidi Kijanangoma, de 56 años, que ha sido entronizado este martes 29 de septiembre con el nombre de Edward Rukidi Nyabongo I. El hasta ahora periodista televisivo de la emisora ​​estatal UBC llega al poder tras la prematura muerte de su primo, Oyo Nyimba Kabamba Iguru Rukidi IV, fallecido el pasado mes de agosto a los 34 años mientras se trataba de un cáncer en Estados Unidos. Y ha sido coronado tras la disputa por la sucesión entre la familia del fallecido, que reclamaba el trono para un hijo mejor de este desconocido hasta el momento, y el clan real Babiito, encargado de elegir al sucesor según las tradiciones del reino y que designó a Edward Rukidi.

La ceremonia de entronización ha comenzado en Fort Portal, la capital de Tooro, y ha estado repleta de rituales, como el sacrificio de un buey —para asegurar que la transición de poder no trajera desgracias a sus súbditos— y el rociado con sangre de gallina en un ritual de protección espiritual. Entre la medianoche y las tres de la madrugada de este martes, entre los vítores de la gente en las calles, Edward Rukidi Nyabongo I ha caminado unos cuatro kilómetros hasta el Palacio de Karuziika, su nuevo hogar y lugar de la coronación. Lo hizo acompañado por hombres con antorchas pertenecientes a clanes reales. Según declaró el ministro de Información del reino de Tooro, Charles Mwanguhya, al podcast BBC Focus on Africa, antes de la coronación debía participar en una batalla simulada por el trono, para simbolizar que la realeza no es un logro fácil. Luego es el momento de recibir la bendición de los miembros del clan real.

En el Palacio de Karuziika se reunieron los familiares del nuevo rey durante el fin de semana, acompañados por percusionistas tradicionales y bailarines que llevaban calabazas y chales de tela de corteza de color naranja. En la ceremonia de entronización ha participado el presidente ugandés, Yoweri Museveni, como invitado de honor. “Quiero rendir homenaje a la memoria del rey Oyo por la maravillosa labor que realizó (…). Felicito a su alteza Nyabongo. Lo he estado viendo en las noticias y es un buen presentador de noticias. Estoy seguro de que hará un buen trabajo”, publicó el jefe de Estado en su cuenta de X.

“Tenemos la gran tarea de proteger nuestra cultura, nuestras tradiciones y costumbres, así como la buena conducta de nuestro pueblo”, ha declarado Nyabongo I en su discurso inaugural, comprometiéndose a movilizar a sus súbditos para proteger el medio ambiente.

“Todo el mundo en Fort Portal está contento gracias al nuevo rey. Nos estamos preparando. Las mujeres están planchando sus masuka. Los hombres están planchando sus kanzus”, dijo en los días previos a la ceremonia una de las residentes de Tooro, Elizabeth Kengonze, refiriéndose a la ropa tradicional. “La gente está ensayando cómo va a cantar el Amakondere (un tipo de melodía para alabanzas). Estamos muy contentos y agradecidos porque se está promoviendo la cultura tooro y los jóvenes están conociendo y aprendiendo cómo es”, añadió.

Polémica por la sucesión

Edward Rukidi Nyabongo I, el decimotercer monarca del pueblo batooro (un grupo étnico bantú nativo del Tooro), no ha sido el único candidato a la regencia del territorio ugandés. Tras el fallecimiento el pasado 27 de agosto de Oyo Nyimba, quien gobernó durante más de tres décadas —fue coronado en 1995 como el rey más joven del mundo a los 3 años, tras la muerte de su padre—, su familia reclamó que el nuevo rey fuera un hijo menor de edad del difunto, desconocido hasta después de su muerte. Su petición chocó frontalmente con la idea del comité sucesorio del clan real, que designó unilateralmente a Kijanangoma como rey el pasado 9 de septiembre.

Además de reclamar el nombramiento del menor en base a un supuesto testamento de Oyo Nyimba de septiembre de 2022 no desvelado hasta entonces, la familia del fallecido rey denunció encontrarse en “arresto domiciliario”. Tras la muerte de su hijo y sin haber podido celebrar aún su funeral, la reina Best Kemigisa llegó a declarar que la guardia real del palacio había sido sustituida por soldados que limitaban la movilidad de la familia real y su capacidad para recibir visitas. “Mi hermano dejó un heredero al trono, y eso quedó muy claro”, dijo la princesa Ruth Komuntale, quien acusó al clan de crear “confusión y agitación” mientras la familia aún estaba de luto.

Según fuentes de Reuters, a pesar de esas objeciones, el Gobierno central de Uganda apoyó la decisión del comité, formado por 21 miembros. En un sistema en el que no existen las líneas sucesorias dinásticas, estos ancianos están legitimados como autoridad tradicional para elegir al hombre adecuado para convertirse en “el Omukama”, como se conoce el título local del rey de Tooro. En base a estas tradiciones, que sí contemplan que un hijo suceda a su padre en el trono, el comité de sucesión afirmó haber llevado a cabo “la debida diligencia, consultas y una consideración adecuada” antes de seleccionar a Kijanangoma, una resolución que fue firmada por ​​19 miembros.

Finalmente, Oyo Nyimba fue enterrado el 12 de septiembre en las Tumbas Reales de Karambi, en la capital del reino, Fort Portal, con la disputa por su sucesión aún reciente. No estaba casado y, por lo que se sabía hasta el momento de su muerte, no tenía hijos. Fue el primer ministro del reino, Calvin Armstrong Rwomiire Akiiki, quien mencionó por primera vez la existencia de un hijo en un comunicado en el que anunciaba el fallecimiento del monarca. En una publicación en la red social X el 27 de agosto, sin dar más detalles, aseguró que este dejaba “un príncipe como su heredero, cuya identidad será revelada formalmente en el momento oportuno”.

Fue también un portavoz del reino quien compartió una copia de la parte relevante del testamento que defendía la familia, fechado el 14 de septiembre de 2022, en el que se lee: “Por la presente declaro y dispongo que si, a la fecha de mi muerte, me sobrevive un hijo legítimamente reconocido como mi hijo biológico, lo nombro mi heredero al trono del reino de Tooro”. Por su parte, Charles Kayondo Kamurasi, jefe del clan real, afirmó no tener constancia de la existencia de ningún niño: “Se desconoce la identidad del niño que, según afirman, se encuentra allí”, dijo a la prensa la semana pasada.

Sobre el nuevo y definitivo monarca, sus antiguos compañeros de la cadena pública UBC lo describen como una persona humilde y con los pies en la tierra.

Uganda es una república constitucional gobernada por un presidente elegido, pero los cuatro reinos precoloniales siguen siendo símbolos influyentes de identidad y patrimonio, a pesar de no tener ningún poder político. Los reinos tradicionales —uno de ellos es Tooro, que fue fundado hacia 1830— fueron abolidos en 1967, pero Yoweri Museveni impulsó su restitución mediante la Constitución de 1995, devolviéndoles exclusivamente su estatus cultural y ceremonial.

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