Una invitación retirada para alojarse en Buckingham reaviva la tensión entre el rey Carlos III y Enrique de Inglaterra antes de su viaje a Londres

Enrique de Inglaterra aterriza este lunes en Londres. Y lo hace solo. De momento. Lo que parecía ser una visita histórica, con el regreso de Meghan Markle y sus dos hijos, Archie y Lilibet, al Reino Unido cuatro años después, ha acabado convirtiéndose en una fuente de problemas, tensión y reproches cruzados. La tensión familiar existente entre el duque de Sussex y su padre, el rey Carlos III, parecía haber desaparecido, sobre todo después de la reunión que mantuvieron el pasado mes de septiembre. Pero los últimos acontecimientos han avivado una disputa que parece no tener fin: le han vuelto a rechazar su petición de protección para él y su familia durante el viaje.

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 Estaba previsto que el príncipe y su familia volaran al Reino Unido con motivo de los Juegos Invictus que se celebrarán en 2027 en Birmingham. Tras serle rechazada la petición de protección policial, los planes del matrimonio cambiaron y viaja solo a su país natal  

Enrique de Inglaterra

Estaba previsto que el príncipe y su familia volaran al Reino Unido con motivo de los Juegos Invictus que se celebrarán en 2027 en Birmingham. Tras serle rechazada la petición de protección policial, los planes del matrimonio cambiaron y viaja solo a su país natal

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El príncipe Enrique de Inglaterra en Kiev, el 23 de abril de 2026. Global Images Ukraine (Global Images Ukraine via Getty Images)
El País

Enrique de Inglaterra aterriza este lunes en Londres. Y lo hace solo. De momento. Lo que parecía ser una visita histórica, con el regreso de Meghan Markle y sus dos hijos, Archie y Lilibet, al Reino Unido cuatro años después, ha acabado convirtiéndose en una fuente de problemas, tensión y reproches cruzados. La tensión familiar existente entre el duque de Sussex y su padre, el rey Carlos III, parecía haber desaparecido, sobre todo después de la reunión que mantuvieron el pasado mes de septiembre. Pero los últimos acontecimientos han avivado una disputa que parece no tener fin: le han vuelto a rechazar su petición de protección para él y su familia durante el viaje.

En el momento en el que el hijo pequeño del monarca decidió, en enero de 2020, renunciar a sus títulos y abandonar sus compromisos como miembro a tiempo completo de la familia real británica, el Ministerio del Interior le retiró la seguridad que se le brindaba por pertenecer a la Corona. Desde entonces, el duque de Sussex ha luchado en los tribunales por recuperarla, sin demasiado éxito. Esta visita de cinco días al Reino Unido nada tiene que ver con los procesos judiciales en los que ha estado implicado —contra los tabloides británicos y por su seguridad—. Hasta hace dos días estaba previsto que Enrique de Inglaterra viajase con su familia, con motivo de los Juegos Invictus que se celebrarán en julio de 2027 en Birmingham; también se esperaba que se quedasen en una residencia real, ofrecida por Carlos III. Ahora lo único que sigue en pie son las citas que tiene con la competición deportiva creada por él en 2014.

Aunque su familia no le acompañará en sus primeros días de agenda en Londres, sí que se espera que lo hagan al final de la semana, ya en Birmingham. Por el momento, y precisamente por motivos de seguridad, las citas de estos primeros días están todavía en el aire y no hay horarios confirmados —o al menos publicados—. Pero este no es el único problema que tiene el duque de Sussex, quien esperaba que su padre pudiese estar con sus nietos después de cuatro años separados por miles de kilómetros.

El monarca le ofreció a su hijo pequeño la posibilidad de hospedarse en una de las residencias reales, donde se podrían sentir más seguros. Este mismo lunes, un portavoz de Enrique de Inglaterra confirmaba que “había aceptado formalmente una invitación para alojarse en el palacio de Buckingham durante parte de su visita a Londres esta semana”. Antes de decir que sí a la oferta, este había informado de que consideraba esa opción como poco segura. Ha terminado aceptando, pero la respuesta ha llegado tarde y ya no podrá hospedarse en Palacio, tal y como han informado fuentes cercanas de la monarquía: “Se le pidió que respondiera antes de que terminara la semana pasada”, afirma The Times. Y añade: “Los servicios de hospitalidad y personal ya no estaban disponibles. Tras consultar con el rey, la decisión de no extender la invitación se le comunicó a Enrique durante el fin de semana”.

Horas antes de aterrizar en Londres, Enrique no tiene dónde quedarse. “Tras la decisión de RAVEC de no proporcionar seguridad a su familia, el duque dedicó la semana pasada a buscar alternativas de seguridad. Una vez estas estuvieron listas, pudo aceptar formalmente la oferta de alojamiento para él”, explica un portavoz del príncipe a la revista People. Además, reconoce que “resulta decepcionante que la oferta haya sido retirada”. Uno de los motivos que han dado es el retraso en aceptar la invitación, pero hay un segundo: la sentencia que se conocerá este martes del caso de Associated Newspapers Limited. “El palacio de Buckingham tenía conocimiento de dicha sentencia desde el jueves pasado. Por consiguiente, no está claro por qué, tras haber aceptado formalmente la oferta de alojamiento, esta ha sido retirada en el último momento”. El duque de Sussex y otros seis demandantes, entre los que se encuentra Elton John, denunciaron a la compañía editorial por recabar información con supuestas prácticas ilegales.

Esta situación se suma a las preocupaciones de Enrique de Inglaterra por su seguridad en sus visitas a Londres, llegando incluso a afirmar que se encuentra más cómodo en Ucrania —donde ha viajado en tres ocasiones— que en su país natal. “Está ‘angustiado’ por lo sucedido y les dijo a sus amigos que no expondría a sus hijos a ser ‘perseguidos por los paparazzis’ desde el momento en que llegaran”, explica The Times. Para solucionar esa intranquilidad, solicitó protección policial para evitar así tener que hacer él frente a los costes de contratar seguridad privada. Él y su equipo entregaron un informe al Comité Ejecutivo de Protección de Figuras Públicas y de la Realeza (RAVEC) en el que se mostraba una evaluación de riesgos: era objetivo de seis complots terroristas y Al Qaeda pedía su asesinato —en sus memorias, reveló que había matado a 25 talibanes en la guerra de Afganistán—. No parece haber sido suficiente, pues RAVEC ha denegado la petición de brindarle protección financiada con los impuestos de los ciudadanos. El Reino Unido y, en concreto Londres, se ha convertido en territorio hostil para él, pese a sus constantes deseos de poder regresar a la que durante casi cuatro décadas fue su casa.

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