Vacaciones tirando de crédito: «Psicológicamente te compensa, me gusta mucho viajar»

El 16,3% de los préstamos que se solicitan se destinan ya a financiar los viajes y el ocio, casi el doble que hace dos años Leer El 16,3% de los préstamos que se solicitan se destinan ya a financiar los viajes y el ocio, casi el doble que hace dos años Leer  

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Viajar se ha convertido en un privilegio que cada vez menos españoles pueden permitirse. La pérdida de poder adquisitivo de los hogares de rentas más bajas, unida al encarecimiento de hoteles, transporte y hostelería, ha dejado las vacaciones fuera del alcance de uno de cada tres españoles. Lo confirma el Instituto Nacional de Estadística (INE) en su Encuesta de Condiciones de Vida, según la cual el 32% de la población no puede permitirse ni una semana de vacaciones al año. Aun así, no todos están dispuestos a renunciar a este derecho y cada vez más lo defienden a golpe de crédito.

No es casualidad. Lo que durante años fue una herramienta para cubrir imprevistos o financiar bienes duraderos como electrodomésticos o vehículos se ha convertido cada vez más en una vía para costear viajes y ocio. Según el VIII Barómetro de Préstamos al Consumo de la Asociación de Usuarios Financieros (Asufin), el porcentaje de créditos solicitados específicamente para financiar vacaciones se sitúa ya en el 16,3%, frente al 12,2% de 2024 y el 9,9% registrado en 2023.

«El crédito está ganando espacio como una opción para financiar viajes y ocio. Este cambio hace todavía más importante que los consumidores entiendan las condiciones y el coste real de la financiación antes de tomar una decisión», explica Yogi Thadhani, Country Manager del marketplace financiero Prestalo en España.

Paloma Nieto empezó a hacer, hace 30, lo que ahora empiezan a hacer miles de españoles. Madrileña de 64 años, pidió su primer crédito en 1994 para hacer un viaje de casi un mes a México. «El problema que yo tenía es que soñaba con viajar a muchos sitios», explica, pero su sueldo apenas le alcanzaba para cubrir vivienda y transporte, así que el viaje y la nómina no cuadraban de ninguna manera. Pidió prestado para no renunciar a él y lo devolvió en poco más de un año. Lejos de quedarse ahí, repitió la operación en 2005 para volar hasta Arizona y, más recientemente, para conocer Sicilia. Entre medio, cada ejercicio procuraba ahorrar durante meses para llegar con algo de colchón a sus vacaciones, consciente de que el crédito era una ayuda puntual, no una fuente ilimitada de dinero. Nunca ha sido, dice, cuestión de capricho, sino de una norma que se ha impuesto a sí misma. «Pido lo justo para el viaje y un poco más por si hay imprevistos, pero sin pasarme». El crédito, admite, no ha sido nunca gratis ni indoloro. «El crédito sigue siendo altísimo, porque pides dos nóminas seguidas y te cargan bastante. No te puedo hablar de porcentajes, pero se paga religiosamente cada mes y te duele». Aun así lo asume. «Psicológicamente te compensa, porque te gusta mucho viajar. Por eso lo hice».

Tres décadas después, sigue teniendo claro por qué lo hace. No pide más de lo necesario, no convierte el préstamo en una extensión de su sueldo y sabe que cada viaje empieza a pagarse mucho antes de hacer la maleta y termina mucho después de volver a casa. Durante años fue su manera de viajar. Ahora, esa misma fórmula empieza a ganar terreno entre los españoles. El 16,3% de quienes han pedido un crédito este año lo ha destinado a financiar sus vacaciones.

Ese giro se produce, además, en un momento en el que pedir el crédito no sale mucho más caro que antes, pero pagarlo, sí. Según los últimos datos del Banco de España, el tipo de interés medio de las nuevas operaciones de crédito al consumo se situó en el 6,84% en junio de 2026, prácticamente sin cambios respecto al mes anterior. El precio del propio viaje, en cambio, no ha dejado de subir: el IPC de julio marcó un 3,6%, el nivel más alto desde 2024, empujado sobre todo por los servicios -hoteles, restauración- y el transporte. La financiación se mantiene estable; lo que se financia, no. «Financiar unas vacaciones exige la misma prudencia que cualquier otra decisión financiera. Comparar condiciones y entender el coste real del préstamo sigue siendo fundamental para tomar una decisión responsable», insiste Thadhani.

Desde Prestalo creen que esta tendencia no ha tocado techo. La presión sobre la capacidad de ahorro de los hogares, sumada a la creciente disponibilidad de financiación en el propio momento de la compra -en la agencia de viajes, en la web de la aerolínea, en el checkout de cualquier plataforma-, apunta a que el crédito para ocio seguirá ganando terreno en los próximos años. «El reto para el sector es acompañar este crecimiento con más transparencia», concluye el directivo.

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