A Ana María Casanova (Buenos Aires, 80 años) le gustaba jugar a ser Jesucristo de pequeña. Sola en su habitación, en su casa del barrio porteño de Villa Devoto, fingía que moría y resucitaba. Lleva tanto tiempo fantaseando con la inmortalidad que, al final, la ha conseguido. Algún día, Ana María, la mujer de carne y hueso, morirá, pero Moria Casán, el icono, ya es un mito infinito.
La artista e icono ‘queer’ argentino lleva casi 60 años triunfando en el mundo del espectáculo, y su nuevo ‘biopic’ se ha situado en el ‘top 10’ global de las series de habla no inglesa en Netflix. “Abusaron de mí, me estafaron, estuve en la cárcel y tuve un marido drogadicto, pero nunca me victimicé”, asegura
A Ana María Casanova (Buenos Aires, 80 años) le gustaba jugar a ser Jesucristo de pequeña. Sola en su habitación, en su casa del barrio porteño de Villa Devoto, fingía que moría y resucitaba. Lleva tanto tiempo fantaseando con la inmortalidad que, al final, la ha conseguido. Algún día, Ana María, la mujer de carne y hueso, morirá, pero Moria Casán, el icono, ya es un mito infinito.
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