Cinco famosas corrientes filosóficas explicadas de forma sencilla (I)

A lo largo de la historia, los filósofos han intentado responder a preguntas que siguen acompañándonos hoy. Qué podemos conocer, cómo debemos vivir, qué nos hace felices o si la existencia tiene algún sentido. De esas preguntas surgieron numerosas corrientes de pensamiento. Estas son quince de las más conocidas, explicadas de manera sencilla en tres entregas.

Absurdismo

Está especialmente relacionado con Albert Camus y parte del choque entre nuestra necesidad de encontrar un sentido a la existencia y un universo que no nos ofrece necesariamente una respuesta. Camus llamó «absurdo» a esa tensión y defendió continuar viviendo y actuando pese a no disponer de un significado último garantizado.

Cinismo

Los cínicos de la antigua Grecia, entre ellos Diógenes de Sinope, defendían una existencia sencilla y libre de convenciones sociales innecesarias. Criticaban el dinero, el prestigio, el lujo y muchas normas establecidas. Su nombre no debe confundirse con el significado actual de «cínico», asociado generalmente con la desvergüenza o la falsedad.

Empirismo

Pensadores como Locke, Berkeley y Hume defendieron que la experiencia desempeña un papel esencial en nuestro conocimiento. Frente a ciertas posiciones racionalistas, los empiristas concedieron especial importancia a aquello que conocemos mediante los sentidos y analizaron hasta dónde podemos llegar partiendo de lo observado y experimentado.

Epicureísmo

Epicuro enseñaba que la felicidad se encontraba en una vida sencilla, acompañada de buenos amigos y alejada de miedos innecesarios. El placer que buscaba no consistía en excesos constantes, sino principalmente en evitar el dolor físico y alcanzar tranquilidad de ánimo, moderando los deseos que podían acabar perturbándonos.

Escepticismo

El escepticismo filosófico cuestiona nuestra capacidad para alcanzar certezas absolutas. Sus representantes antiguos aconsejaban suspender el juicio cuando no existían razones suficientes para decidir si algo era verdadero o falso. Con el tiempo, esta actitud también contribuyó a desarrollar formas de pensamiento basadas en la duda, el examen y la búsqueda de pruebas.

 Cinco corrientes filosóficas explicadas de forma sencilla para entender qué defienden el absurdismo, cinismo, empirismo, epicureísmo y escepticismo y cómo interpretan la realidad.  

A lo largo de la historia, los filósofos han intentado responder a preguntas que siguen acompañándonos hoy. Qué podemos conocer, cómo debemos vivir, qué nos hace felices o si la existencia tiene algún sentido. De esas preguntas surgieron numerosas corrientes de pensamiento. Estas son quince de las más conocidas, explicadas de manera sencilla en tres entregas.

Absurdismo

Está especialmente relacionado con Albert Camus y parte del choque entre nuestra necesidad de encontrar un sentido a la existencia y un universo que no nos ofrece necesariamente una respuesta. Camus llamó «absurdo» a esa tensión y defendió continuar viviendo y actuando pese a no disponer de un significado último garantizado.

Cinismo

Los cínicos de la antigua Grecia, entre ellos Diógenes de Sinope, defendían una existencia sencilla y libre de convenciones sociales innecesarias. Criticaban el dinero, el prestigio, el lujo y muchas normas establecidas. Su nombre no debe confundirse con el significado actual de «cínico», asociado generalmente con la desvergüenza o la falsedad.

Empirismo

Pensadores como Locke, Berkeley y Hume defendieron que la experiencia desempeña un papel esencial en nuestro conocimiento. Frente a ciertas posiciones racionalistas, los empiristas concedieron especial importancia a aquello que conocemos mediante los sentidos y analizaron hasta dónde podemos llegar partiendo de lo observado y experimentado.

Epicureísmo

Epicuro enseñaba que la felicidad se encontraba en una vida sencilla, acompañada de buenos amigos y alejada de miedos innecesarios. El placer que buscaba no consistía en excesos constantes, sino principalmente en evitar el dolor físico y alcanzar tranquilidad de ánimo, moderando los deseos que podían acabar perturbándonos.

Escepticismo

El escepticismo filosófico cuestiona nuestra capacidad para alcanzar certezas absolutas. Sus representantes antiguos aconsejaban suspender el juicio cuando no existían razones suficientes para decidir si algo era verdadero o falso. Con el tiempo, esta actitud también contribuyó a desarrollar formas de pensamiento basadas en la duda, el examen y la búsqueda de pruebas.

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