Más allá de los ‘influencers’: la revancha del internet de pago con el micromecenazgo digital

Ante la saturación de las redes sociales y la visión túnel del algoritmo, plataformas como Patreon o Substack han abierto espacios en paralelo para conectar de otra forma con los seguidores. Promueven fórmulas para financiar a los creadores de contenido basadas en el micromecenazgo, un viejo concepto en internet que ahora sí parece cuajar.

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 Plataformas como Patreon o Substack permiten tener comunidades más reducidas y más comprometidas, con las que algunos creadores de contenido superan los 10.000 euros mensuales  

Ante la saturación de las redes sociales y la visión túnel del algoritmo, plataformas como Patreon o Substack han abierto espacios en paralelo para conectar de otra forma con los seguidores. Promueven fórmulas para financiar a los creadores de contenido basadas en el micromecenazgo, un viejo concepto en internet que ahora sí parece cuajar.

Creadores de podcast, ilustradores o divulgadores utilizan estas plataformas para transformar la fidelidad de sus seguidores en una forma de sustento económico. Se produce así una dinámica distinta a la que impera en las redes sociales, donde la viralidad es el santo grial.

En España hay creadores de contenido que sostienen su trabajo gracias a estos micromecenazgos. En algunos casos son un apoyo que fomenta su independencia creativa; en otros, suponen auténticos salarios, incluso miles de euros cada mes. Y los hay que superan la barrera de los 10.000 euros mensuales.

En los últimos años, este tipo de apoyo económico se ha expandido de forma sostenida. Justo antes de la pandemia, en todo Patreon había unos 98.000 creadores que obtenían ingresos con la plataforma. A día de hoy, son algo más de 340.000 personas las que tienen suscriptores de pago. En total, Patreon ya gestiona más de 18 millones de suscripciones mensuales de pago a los diferentes creadores de contenido que usan su plataforma.

La ilustradora Alicia Aradilla encontró en Patreon una forma de canalizar sus clases de acuarela online. Aunque tiene más de 450.000 seguidores en Instagram, afirma que los ingresos recurrentes por la plataforma de micromecenazgo son mucho más estables: “Todos los meses tienes esos ingresos. Mientras que las campañas [en redes sociales] pueden subir o bajar. Y a lo mejor tienes esa presión de pensar que al mes que viene, o dentro de dos meses, no sabes qué ingresos vas a tener”.

Aradilla, que lleva en Patreon desde 2019, cuenta con unos 1.700 suscriptores de pago. En la plataforma vierte un flujo constante de material para aprender a pintar con acuarela. “Me permite un sistema que puedo estructurar como una clase, para tener cada semana un nuevo contenido. Puede ser un ejercicio paso a paso, un vídeo u otros posts exclusivos, y la gente también puede subir sus ilustraciones para que yo pueda corregirlas, para que haya un feedback”, señala la ilustradora.

El equipo detrás del portal de videojuegos AnaitGames se metió en Patreon casi en sus inicios. A ellos les ha permitido dedicarse profesionalmente al blog que pusieron en marcha en 2005. Víctor Martínez, uno de los fundadores del portal, recuerda cómo al principio solo era una afición: “Nos gustaban los videojuegos y decidimos juntarnos varios a escribir sobre ello. Era el típico momento de tener 17 años y ver si te cae algún juego gratis”.

Después llegó la publicidad y, con ella, unos ingresos como para plantearse un futuro profesional en torno al blog. Pero el idilio duró solo unos años. “Llega un momento en que las marcas empiezan a pedir más, la relación se empieza a profesionalizar y con ello se vuelve un poco más tensa. Además, cuando YouTube empezó a arrasar, las marcas dejaron de hacernos el caso que nos hacían, sobre todo a nivel de inversión publicitaria”, apunta Martínez. “Justo en ese año había salido Patreon y vimos una oportunidad”.

Se lo jugaron todo a esta fórmula de micromecenazgo. “Si no funcionaba, nuestra idea era buscarnos la vida profesionalmente por otros sitios y mantener la web y el podcast como una afición de tiempo libre”, confiesa Martínez. No fue necesario. Desde ese momento, los tres responsables del proyecto se financian a través de sus suscriptores de pago, que ya son más de 1.800. Llevan más de diez años en Patreon.

Para Aradilla, la historia empezó en su perfil de Instagram, que creció con las acuarelas que subía de sus viajes, en un afán nostálgico por grabar lugares y paisajes como se hacía en tiempos anteriores a la fotografía. “Empecé a dar clases presenciales, me desplazaba a muchas ciudades de España, pero mucha gente se quedaba afuera”, cuenta la ilustradora. El método de suscripción de Patreon fue la solución para crear lo que se ha convertido en una academia online.

En el caso de AnaitGames, contaban con una comunidad de fieles que venían de lejos. Tenía un contacto muy estrecho con ellos que pudo trasladarse, en parte, a un apoyo económico. “No nos da para hacernos ricos. No tiene el glamour de los influencers de TikTok que están en yates y demás”, dice Martínez con sorna. “Pero tenemos una gran estabilidad en lo que ingresamos mes a mes. Nunca hay grandes subidas ni grandes bajadas”.

Hay otras plataformas, como Ko-fi, Buy Me a Coffee o el servicio de newsletters Beehiiv. Pero tienen menor calado. La que más se aproxima a Patreon es Substack, que se ha hecho fuerte como un servicio para crear newsletters de pago. Hace un año, la compañía levantó una ronda de inversión de 100 millones de dólares, que situaba su valoración en 1.100 millones. Con ello se ha acelerado su expansión internacional.

Este año, Substack inició operaciones en España, donde hasta la fecha las suscripciones de pago habían crecido de forma orgánica hasta las 150.000. Ha servido a periodistas y divulgadores para crearse su propia marca. Multiversial, un canal sobre negocios digitales gestionado por el ingeniero de telecomunicaciones Carlos Molina, tiene más de 50.000 seguidores. Nada importa, del periodista y escritor Jesús Terrés, acumula más de 39.000 suscriptores. Aunque en ninguno de los dos casos se sabe cuántos de ellos son de pago.

En algunos perfiles de Patreon aparece públicamente cuántos suscriptores de pago tienen e incluso cuáles son los ingresos mensuales. El podcast autoproducido La Sotana, conducido por cuatro locutores y centrado en la actualidad del Barça, suma más de 3.300 miembros de pago que reportan casi 12.000 euros mensuales. Mientras que el youtuber especialista en videojuegos DayoScript cuenta con unos 1.100 suscriptores de pago y factura alrededor de 2.400 euros al mes por esta vía.

En agosto del pasado año, Patreon anunció que superó la barrera de los 10.000 millones entregados a los creadores. La mayoría de plataformas se llevan una comisión de estas suscripciones, aunque las menos conocidas tienden a rebajar ese monto.

Para AnaitGames, estas membresías de pago son su única fuente de ingresos. En su canal de YouTube saltan algunos anuncios, pero suponen una cantidad anecdótica. Este apoyo les permite elegir más libremente los contenidos del portal. “Las visitas no son una métrica que nos quite el sueño. Evidentemente, cuanta más gente nos conozca, más gente se animará a apoyarnos en Patreon. Pero si dependes de las métricas, acabas con una presión que nosotros tenemos la fortuna de no tener”, afirma Martínez.

La 28ª edición de Navegantes en la Red, un estudio con solera que evalúa el estado de Internet en España desde los años 90, revela una tendencia clara. Entre quienes siguen a influencers en las redes sociales, el 70% cree que usan e incluso abusan de la publicidad encubierta. Además, un 61,9% de estos seguidores piensa que la mayoría de sus publicaciones tiene carácter publicitario. Para rematar, un 45,7% cree que la credibilidad de estas celebridades aupadas por las redes ha disminuido.

Esto no quiere decir que la gente pase menos tiempo en Instagram, TikTok o Facebook. Pero el espacio se ha enrarecido y la confianza se devalúa. No ocurre lo mismo en plataformas como Patreon. “Hay una interacción muy cercana. La comunidad es más pequeña que en redes sociales”, destaca Aradilla. “Además, las redes sociales han cambiado muchísimo. Cuando empecé en Instagram, tú seguías a alguien y ya te aparecía su contenido, pero ahora el usuario se ha vuelto mucho más pasivo en redes sociales. Lo que te sale es lo que ves”.

Manda el algoritmo, que muestra a los usuarios contenidos destinados a atrapar su atención. “En Instagram tú puedes crear contenido y, según quiera o no el algoritmo, en ese momento puede llegar o no a tus seguidores. Es muy difícil crear una comunidad con ese tipo de funcionamiento. En Patreon, la gente que te sigue lo hace de una manera activa”, subraya la ilustradora. Y afirma que mantiene un contacto directo con sus suscriptores, mientras que las redes sociales cumplen un papel de altavoz, para darse a conocer.

“El hecho de no depender de modas ni del algoritmo, como creadora, me da mucha libertad para aceptar proyectos más creativos o muy largos. Por ejemplo, hacer un libro, que requiere mucho tiempo”, añade Aradilla, que enfatiza que el respaldo de sus suscriptores también le permite publicar en redes un contenido más auténtico, que no rinda ciega pleitesía al algoritmo.

“Hay mucha gente que gracias a Patreon está haciendo lo que quiere hacer y no lo que tiene que hacer o lo que se supone que tiene que hacer”, reflexiona Martínez. “Y en ese sentido sí que puede ser un poco una forma de mantener viva la llama del Internet antiguo”. Se refiere el cofundador de AnaitGames a ese tiempo digital de los 90 y primeros 2000, atravesado por el entusiasmo por crear y compartir conocimiento de manera genuina, más allá de buscar cuál será el siguiente pelotazo en redes sociales.

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