Desde el hombre más rico de África que lanza en Nigeria la mayor OPV del continente hasta el ‘technobro’ que se convirtió en ministro, y de ahí, a preso

Análisis de las tendencias mundiales que, tarde o temprano, afectarán a su bolsillo. Leer Análisis de las tendencias mundiales que, tarde o temprano, afectarán a su bolsillo. Leer  

Si podemos usar el avión para irnos de vacaciones este verano (aunque sea a precios tirando a abrumadores y con menos rutas de las que nos gustaría) es, sobre todo, gracias a Nigeria, ya que la refinería de Dangote, en las afueras de la capital económica de ese país, Lagos, abasteció de combustible de aviación a Europa en los peores momentos del cierre de Ormuz (y lo hizo, en parte, dejando sin carburante a las aerolíneas nigerianas). Esa circunstancia va a hacer a Dangote muy popular ante los inversores cuando lleve a cabo su salida a Bolsa (prevista en principio para septiembre) que será la mayor OPV de una compañía africana. La refinería está valorada en 34.000 millones de euros, y pertenece a Aliko Dangote, el hombre más rico de África, con una fortuna estimada en 30.000 millones. La salida a Bolsa revela que el capital internacional tiene cada vez más interés en África, y que ese continente está abriendo sus mercados a la inversión de cartera.

La frase «estoy en política para forrarme» lleva tres décadas siendo erróneamente atribuida al ex ministro de Trabajo y portavoz del Gobierno con José María Aznar, Eduardo Zaplana. En realidad, es obra del genio ético del ex secretario general del PP de la Comunidad Valenciana, Vicente Sanz, aunque refleja una actitud universal. Eso quedó claro el miércoles con la publicación, por la Casa Blanca, de que Trump ganó en su primer año como presidente 1.160 millones de dólares (1.000 millones de euros) en actividades privadas, incluyendo la compra de acciones de Intel una semana antes de qu decidiera la nacionalización parcial de la empresa. El Rey de Inglaterra Carlos III también ha publicado por primera vez su pago voluntario a Hacienda, que el año pasado ascendió a 15 millones de euros. Aunque la información de la Casa Real británica levantó preguntas por sus escasos detalles, queda el consuelo de que, al menos, Carlos III no sigue el modelo de Trump y Saez.

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En 2008, la entonces canciller alemana, Angela Merkel, usó el ejemplo del «ama de casa suaba», para dar lecciones al sur de la UE sobre la virtud germánica del ahorro (de la virtud de llegar a acuerdos con Vladimir Putin para que le vendiera gas a un 40% por debajo del precio del mercado no dijo nada). Suabia -de donde era el ama de casa- es una región alemana con fama de ahorradora, trabajadora, prudente, y seria. Como Merkel. Pero ahora, su correligionario Friedrich Merz quiere que los alemanes inviertan más y ahorren algo menos. El canciller propone subir las cotizaciones por pensiones en un 2% del salario bruto, y destinar toda esa cantidad, como en el modelo sueco (no suabo) a inversión financiera. Merz cree que eso aportaría 30.000 millones de euros anuales al mercado de capital alemán y de la UE, lo que mitigaría la dramática escasez de capital de Europa, que es un freno brutal al desarrollo de nuevas empresas, en especial tecnológicas.

En estudio de la Universidad británica King’s College, tres grandes modelos de Inteligencia Artificial (IA) -GPT 5.2, Claude Sonnet 4 y Gemini 3 Flash- recurrieron al uso de armas nucleares en 20 de 21 casos. EEUU y China, que son los únicos países que importan en IA, no dejan a esa tecnología decidir sus guerras. Pero sí la usan para seleccionar blancos, y crear y analizar tácticas y estrategias. Aparte, emplean modelos que pueden penetrar y modificar cualquier red de seguridad, y que nadie -ni sus propios creadores- sabe bien cómo controlar. Eso ha hecho que algunas voces en Silicon Valley y en Zhongguancun (su equivalente chino) hayan pedido que Washington y Pekín lleguen a acuerdos que impidan que la IA haga saltar el planeta por los aires, igual que durante la Guerra Fría alcanzaron una serie de tratados limitando sus fuerzas nucleares. Por el momento, sin embargo, los políticos están ignorando olímpicamente esas ideas de la industria.

La primera persona en defender la protección de la Amazonía fue el brasileño André Rebouças en 1876. La idea era desaforada para la época. Más aún en un país esclavista en el que Rebouças, además, era abolicionista. Casi siglo y medio después, proteger la Amazonía sigue siendo difícil, porque sus costes económicos son enormes. Aunque eso podría estar cambiado. El Gobierno brasileño, con ayuda de la OCDE, lanzó en mayor el Plan Nacional de Biodesarrollo para tratar de capitalizar esos activos para que la mayor selva tropical sea generadora de desarrollo económico y de tecnología. La razón es simple: entre el 15% y el 20% de las especies de plantas y animales del mundo están en Brasil, lo que significa un potencial incalculable en genética, farmacia, medicina, ingeniería y química. Si, como dijo en 2006 el matemático Clive Humby «los datos son el nuevo petróleo», las selvas tropicales y los océanos son la mayor base de datos del mundo.

En 15 años, el indonesio Nadiem Makarim ha sido, sucesivamente, emprendedor, líder de una tecnológica gigante, y ministro. El martes añadió un su currículum un nuevo título, preso, debido a un escándalo de corrupción cuando fue ministro de Educación, Cultura, Investigación y Ciencia. Y, encima, la china TikTok controla ahora la empresa que le aupó a todo eso, Gojek, que en su día fue el ejemplo indonesio de una ‘superapp’, o sea, una web que lo mismo vale para pedir un taxi que para mandar dinero o hacer un pedido. Con 10 años de cárcel, Makarim ha recibido una de las condenas más severas impuestas a un empresario tecnológico, solo por detrás de las de los estadounidenses Sam Bankman-Fried (FTX) y Elizabeth Holmes (Theranos). En China, los ‘tecnobros’ no van a la cárcel, sino que sus empresas ven cortadas sus alas por razones ‘regulatorias’, o desaparecen durante unos meses, como le paso a Jack Ma, de Alibaba, en 2019.

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