El término «peregrino» no nació para designar a quien realiza un viaje religioso (como el Camino de Santiago). Etimológicamente procede del latín peregrīnus, vocablo utilizado para referirse a quien se encontraba fuera de su tierra, un extranjero, un forastero o alguien que viajaba por lugares ajenos. De hecho, la RAE todavía conserva como primera acepción «Dicho de una persona: que anda por tierras extrañas».
Peregrīnus estaba relacionado con el adverbio latino peregre, que significaba «en el extranjero» o «fuera del país», formado a partir de elementos vinculados con la idea de alejarse y de tierra o territorio. De esa misma familia surgieron peregrinari, viajar por tierras extranjeras, y peregrinatio, viaje o estancia lejos del lugar de origen.
Con el paso del tiempo, el cristianismo dio a la palabra un sentido religioso y comenzó a emplearse para quienes abandonaban temporalmente su hogar y viajaban por devoción. Las peregrinaciones a lugares como Jerusalén, Roma o Santiago de Compostela terminaron consolidando el significado que hoy asociamos principalmente con el término.
El término peregrino significaba originalmente extranjero o viajero por tierras ajenas, mucho antes de adquirir el sentido religioso que conocemos hoy.
El término «peregrino» no nació para designar a quien realiza un viaje religioso (como el Camino de Santiago). Etimológicamente procede del latín peregrīnus, vocablo utilizado para referirse a quien se encontraba fuera de su tierra, un extranjero, un forastero o alguien que viajaba por lugares ajenos. De hecho, la RAE todavía conserva como primera acepción «Dicho de una persona: que anda por tierras extrañas».
Peregrīnus estaba relacionado con el adverbio latino peregre, que significaba «en el extranjero» o «fuera del país», formado a partir de elementos vinculados con la idea de alejarse y de tierra o territorio. De esa misma familia surgieron peregrinari, viajar por tierras extranjeras, y peregrinatio, viaje o estancia lejos del lugar de origen.
Con el paso del tiempo, el cristianismo dio a la palabra un sentido religioso y comenzó a emplearse para quienes abandonaban temporalmente su hogar y viajaban por devoción. Las peregrinaciones a lugares como Jerusalén, Roma o Santiago de Compostela terminaron consolidando el significado que hoy asociamos principalmente con el término.
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