El otro gran espectáculo del Mundial: la admiración nos iguala

Las gradas animando a la selección española han sido las otras entrañables protagonistas del Mundial de fútbol. Los morbos de nuestra curiosidad buscan entre el público a Rosalía. Ella, sin vergüenza de compartir los afectos que antes nos guardábamos entre las costuras de los bolsillos. Mirándola mirar, nos percatamos de que sigue siendo un poco como todos. Aunque ya no sea como todos.

También encontramos a golpe de vista (o de pantalla) a Penélope Cruz y Javier Bardem. Nos preguntamos con qué estrella charlarán hoy. Porque cada día nos han sorprendido con un inalcanzable. Es la ventaja de ser actores internacionales. Las personalidades del arte se saludan entre sí con la cordialidad de los que hacen senderismo. Hollywood les hace conocidos. Aunque jamás se hayan conocido. Y lo mismo hacen pandilla con Noel Gallagher que con Brad Pitt. Y nosotros lo vemos orgullosos.

Otros, en cambio, tienen que verbalizar que no son como los demás. O que lo recalquen sus amigos. Porque a todos nos gusta la buena publicidad. Todos, en el fondo, nos queremos sentir especiales y agradecemos que alguien predique nuestros logros cuando nos cruzamos con quien nos despierta respeto e ignora nuestra existencia. Así vimos a Ana Patricia Botín y Juan Roig presentándose ante el influyente streamer -con más de 50 millones de seguidores- iShowSpeed en la semifinal entre España y Francia: Mercadona “es como el Walmart español” y el Banco Santander “como el JP Morgan de Europa”.

Ana Patri incluso se quitó las gafas de sol, le miró fuertemente y, como buena banquera, casi le contrata una cartilla en pleno streaming en directo del chaval. No hay que perder una oportunidad publicitaria: “Abre una cuenta en Openbank”. Pero iShowSpeed les observara como a tantos fans ilusionados que le paran en el camino.

Porque Ana Botín y Juan Roig también son fans. La admiración es democrática. La admiración recupera la sonrisa hecha chiribitas del niño que fuimos. Y la cara de asombro de iShowSpeed representa el desconocimiento que nos termina igualando a todos. Hasta convertirnos solo en unos más de la afición. Es, al final, la emoción del fútbol que nos congrega: todos nos sentimos parte de la hazaña, todos nos sentimos que triunfamos o fracasamos juntos, todos recuperamos la ingenuidad de festejarnos al unísono. Porque ganan los nuestros con un deporte que solo vence jugando en equipo. También en la grada, repleta de gente tan dispar y que, en la imagen aérea del estadio, se observan tan igual. Tan pequeñamente igual. Incluso aquellos que se piensan los más poderosos. Esta vez, su suerte es la de todos.

 De Penélope Cruz y Javier Bardem a Ana Patricia Botín y Juan Roig.  

Las gradas animando a la selección española han sido las otras entrañables protagonistas del Mundial de fútbol. Los morbos de nuestra curiosidad buscan entre el público a Rosalía. Ella, sin vergüenza de compartir los afectos que antes nos guardábamos entre las costuras de los bolsillos. Mirándola mirar, nos percatamos de que sigue siendo un poco como todos. Aunque ya no sea como todos. 

También encontramos a golpe de vista (o de pantalla) a Penélope Cruz y Javier Bardem. Nos preguntamos con qué estrella charlarán hoy. Porque cada día nos han sorprendido con un inalcanzable. Es la ventaja de ser actores internacionales. Las personalidades del arte se saludan entre sí con la cordialidad de los que hacen senderismo. Hollywood les hace conocidos. Aunque jamás se hayan conocido. Y lo mismo hacen pandilla con Noel Gallagher que con Brad Pitt. Y nosotros lo vemos orgullosos.

Otros, en cambio, tienen que verbalizar que no son como los demás. O que lo recalquen sus amigos. Porque a todos nos gusta la buena publicidad. Todos, en el fondo, nos queremos sentir especiales y agradecemos que alguien predique nuestros logros cuando nos cruzamos con quien nos despierta respeto e ignora nuestra existencia. Así vimos a Ana Patricia Botín y Juan Roig presentándose ante el influyente streamer -con más de 50 millones de seguidores- iShowSpeed en la semifinal entre España y Francia:  Mercadona “es como el Walmart español” y el Banco Santander “como el JP Morgan de Europa”. 

Ana Patri incluso se quitó las gafas de sol, le miró fuertemente y, como buena banquera, casi le contrata una cartilla en pleno streaming en directo del chaval. No hay que perder una oportunidad publicitaria: “Abre una cuenta en Openbank”. Pero IshowSpeed les observara como a tantos fans ilusionados que le paran en el camino.

Porque Ana Botín y Juan Roig también son fans. La admiración es democrática. La admiración recupera la sonrisa hecha chiribitas del niño que fuimos. Y la cara de asombro de ShowSpeed representa el desconocimiento que nos termina igualando a todos. Hasta convertirnos solo en unos más de la afición. Es, al final, la emoción del fútbol que nos congrega: todos nos sentimos parte de la hazaña, todos nos sentimos que triunfamos o fracasamos juntos, todos recuperamos la ingenuidad de festejarnos al unísono. Porque ganan los nuestros con un deporte que solo vence jugando en equipo. También en la grada, repleta de gente tan dispar y que, en la imagen aérea del estadio, se observan tan igual. Tan pequeñamente igual. Incluso aquellos que se piensan los más poderosos. Esta vez, su suerte es la de todos.

 20MINUTOS.ES – Televisión

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