Epicenos en español, las palabras que no cambian de género

En español, el género gramatical de una palabra no siempre coincide con el sexo de la persona o el animal al que se refiere. Los sustantivos epicenos tienen un único género, masculino o femenino, pero pueden designar indistintamente a individuos de ambos sexos. Por eso víctima es siempre femenino aunque hablemos de un hombre, mientras que personaje es masculino aunque se refiera a una mujer.

Esto también afecta a la concordancia. Si un hombre resulta herido en un accidente, podemos decir la víctima fue trasladada al hospital, porque el adjetivo o participio concuerda con víctima, no con el sexo de la persona. Del mismo modo, hablamos de una criatura pequeña aunque se trate de un niño. Entre los epicenos masculinos encontramos palabras como personaje, vástago o lince, y entre los femeninos, persona, víctima, jirafa o ballena.

Con los animales, cuando necesitamos indicar el sexo, añadimos macho o hembra sin cambiar el género del sustantivo. Así hablamos de la jirafa macho, la ballena macho o el lince hembra. Incluso en plural, macho y hembra permanecen normalmente invariables, de modo que decimos los linces hembra y no los linces hembras.

No hay que confundir los epicenos con palabras como periodista, artista o intérprete. Estas son comunes en cuanto al género y permiten que el artículo señale el sexo, por eso decimos el periodista y la periodista. Con víctima no ocurre lo mismo. Un hombre puede ser perfectamente la víctima y una mujer, el personaje principal.

 En español, el género gramatical de una palabra no siempre coincide con el sexo de la persona o el animal al que se refiere. Los sustantivos epicenos tienen un único género, masculino o femenino, pero pueden designar indistintamente a individuos de ambos sexos.  

En español, el género gramatical de una palabra no siempre coincide con el sexo de la persona o el animal al que se refiere. Los sustantivos epicenos tienen un único género, masculino o femenino, pero pueden designar indistintamente a individuos de ambos sexos. Por eso víctima es siempre femenino aunque hablemos de un hombre, mientras que personaje es masculino aunque se refiera a una mujer.

Esto también afecta a la concordancia. Si un hombre resulta herido en un accidente, podemos decir la víctima fue trasladada al hospital, porque el adjetivo o participio concuerda con víctima, no con el sexo de la persona. Del mismo modo, hablamos de una criatura pequeña aunque se trate de un niño. Entre los epicenos masculinos encontramos palabras como personaje, vástago o lince, y entre los femeninos, persona, víctima, jirafa o ballena.

Con los animales, cuando necesitamos indicar el sexo, añadimos macho o hembra sin cambiar el género del sustantivo. Así hablamos de la jirafa macho, la ballena macho o el lince hembra. Incluso en plural, macho y hembra permanecen normalmente invariables, de modo que decimos los linces hembra y no los linces hembras.

No hay que confundir los epicenos con palabras como periodista, artista o intérprete. Estas son comunes en cuanto al género y permiten que el artículo señale el sexo, por eso decimos el periodista y la periodista. Con víctima no ocurre lo mismo. Un hombre puede ser perfectamente la víctima y una mujer, el personaje principal.

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