Las Cols, galletas de punk rock, herederas de Las Chinas, de Las Vulpes de los tríos de pop poderoso, de los gatos salvajes. Vuelve las aventuras de las chavalas eléctricas, con cara B de las Cols, escrito y dibujado por Clara y Olivia Cábez y editado por Autsaider Comics. Comenzamos con la línea clara, la de churrería y autos de choque, monedas y jukebox, entre los Stukas y Ana Curra, con el Madrid de las afueras, Manzanares oscuros y el nuevo Malasaña.
Cerveza Mahou, botellines y el Zoltar, con Tom Hanks tocando el piano en el suelo. Eso sí que eran los ochenta, birras y percusiones. Percusión de bote de color, de bote de basura (ojo, el viaje al futuro, el tik-tok por Vallecas). El Tren de la Bruja, más decadencia que miedo. Así es el rock. Las chicas en una versión castiza de Coney Island (Baby, ya sabes, el Lou Reed de la STAR, la STAR que las Cábez le pillaban al hermano mayor de su madre, a su tío en engrifado). Tocando por Las Slits, el sonido, la escena, el disco de La femme, Paradigmes. Ese dicen que es el mejor.
Historia corta, historias con nudos en común. Las Cookies. En la Casa Magnética. Como Octavio, como mi hijo: blanco y negro, ya nunca seré así, yo que jugaba con los patos, en Salou, en Calatayud, en Vallecas. Los patitos amarillos siempre dan premio.
Leer las historias y ser amigo de Marta Shannon, con su batería. Marta, la de Jabato, que sigue al pie del cañón, en la casa de la diversión.
La Gramola. Jukebox, segunda mano, Eugenio «El Robot», Daft Punk meets con Krusty el payaso. EL mismo vicio protegido para el público infantil y juvenil. Aceite y un nevadito. Ya me entiendes. Los viejos cuelan. Llegamos al panorama actual, kPop, Trap, cantautor con guitarra Martin. Furgoneta y Desepeñaperros. Salir del Madrid de los Kikes para hacer un “Ontheroad”. La electricidad del cartón pluma de Jota. El de los Planetas. Ay qué mayor me he hecho, pienso. Me gustaría tener un cartón pluma de tamaño natural de Jota.
Chicas con las que bailé, con las que hice fanzines, chicas con las que escuché discos, con las que me casé, todas querían ir al Amador. O imaginar qué era aquello.
Candela. Dobles, siempre, las de Madrid no se cortan, tienen las mejores pantorrillas desde que se inventó el tercio de Mahou. Andrés Calamaro cambiando de acento en el Palentino. No hay tapas para todos. La mitología de Granada: Jota, el Amador, el Planta baja. ¿Pero para qué os vais a dormir? ¿Tenéis algo que hacer mañana? Maniac, de bar en bar.
A todos se nos pone un poco dura la aguja del tocadiscos.
El amanecer en Granada, el amanecer desnudo. El Bar de Jo, de Granada a Valencia. Un trip, un roadtrip, cada uno ha hecho sus pinitos, yo toqué en el Roxy, las Cookies en el dieciséis toneladas. Masticar las letras. Froilán me rechazó una raya. Píntales una a los chicos, otra a las niñas, que parecen nuevas. Dice, al póker, los funcionarios también se drogan (pero solo con recetas, no penséis mal). Tintín y el miércoles del capitán Haddock, el jinete solitario, blanco como en los tebeos de Fórum, los hermanos Marx pidiendo más madera, Priscilla, reina del desierto. Canción de los Cynics. Una banda tributo: «Somos la generación más perdida de todas».
El resacón. En Valencia, se acumulan las toneladas sobre el moñeco (los de Yo diablo quieren un trío, aquí escribí sobre el III de Yo diablo, por cierto). Elvis, el pata negra, el de Las Vegas, los vasos de cartón, el piano, una guitarra y unas letras de Javier Krahe. Qué lindo. En el metro de Barcelona la parada más peligrosa es la de calle La Cera. El pollo al horno, el whisky enfriado con ventilador. El abuelo está muy limpio. Lee el País.
De Barcelona a la Playa. El abuelo, ya lo he dicho, lee El País. Eso es que es buena persona. Sonido en las Fiestas de La Elipa (sí, como los Burning, calentando motores, ojo, que esto es un guiño del final del tebeo), una maestra preparando oposiciones (volvemos al fragmento anterior, un buen funcionario rockero es lo mejor, bolos de fin de semana, tardes para ensayar). Un vinilo de Fats Domino. Un doctor, un pescador, que lee El País (con Umbral, por la época). Doctor y pescador. El punk, la yerba, los recuerdos. Préndele fuego a todo. Un tebeo, una historia, unos personajes que se me hacen imprescindibles.
Punk rock en el imaginario colectivo, de Madrid al mundo.
Las Cols, galletas de punk rock, herederas de Las Chinas, de Las Vulpes de los tríos de pop poderoso, de los gatos salvajes. Vuelve las aventuras de las chavalas eléctricas, con cara B de las Cols, escrito y dibujado por Clara y Olivia Cábez y editado por Autsaider Comics. Comenzamos con la línea clara, la de churrería y autos de choque, monedas y jukebox, entre los Stukas y Ana Curra, con el Madrid de las afueras, Manzanares oscuros y el nuevo Malasaña.

Cerveza Mahou, botellines y el Zoltar, con Tom Hanks tocando el piano en el suelo. Eso sí que eran los ochenta, birras y percusiones. Percusión de bote de color, de bote de basura (ojo, el viaje al futuro, el tik-tok por Vallecas). El Tren de la Bruja, más decadencia que miedo. Así es el rock. Las chicas en una versión castiza de Coney Island (Baby, ya sabes, el Lou Reed de la STAR, la STAR que las Cábez le pillaban al hermano mayor de su madre, a su tío en engrifado). Tocando por Las Slits, el sonido, la escena, el disco de La femme, Paradigmes. Ese dicen que es el mejor.
Historia corta, historias con nudos en común. Las Cookies. En la Casa Magnética. Como Octavio, como mi hijo: blanco y negro, ya nunca seré así, yo que jugaba con los patos, en Salou, en Calatayud, en Vallecas. Los patitos amarillos siempre dan premio.
Leer las historias y ser amigo de Marta Shannon, con su batería. Marta, la de Jabato, que sigue al pie del cañón, en la casa de la diversión.

La Gramola. Jukebox, segunda mano, Eugenio «El Robot», Daft Punk meets con Krusty el payaso. EL mismo vicio protegido para el público infantil y juvenil. Aceite y un nevadito. Ya me entiendes. Los viejos cuelan. Llegamos al panorama actual, kPop, Trap, cantautor con guitarra Martin. Furgoneta y Desepeñaperros. Salir del Madrid de los Kikes para hacer un “Ontheroad”. La electricidad del cartón pluma de Jota. El de los Planetas. Ay qué mayor me he hecho, pienso. Me gustaría tener un cartón pluma de tamaño natural de Jota.
Chicas con las que bailé, con las que hice fanzines, chicas con las que escuché discos, con las que me casé, todas querían ir al Amador. O imaginar qué era aquello.

Candela. Dobles, siempre, las de Madrid no se cortan, tienen las mejores pantorrillas desde que se inventó el tercio de Mahou. Andrés Calamaro cambiando de acento en el Palentino. No hay tapas para todos. La mitología de Granada: Jota, el Amador, el Planta baja. ¿Pero para qué os vais a dormir? ¿Tenéis algo que hacer mañana? Maniac, de bar en bar.
A todos se nos pone un poco dura la aguja del tocadiscos.
El amanecer en Granada, el amanecer desnudo. El Bar de Jo, de Granada a Valencia. Un trip, un roadtrip, cada uno ha hecho sus pinitos, yo toqué en el Roxy, las Cookies en el dieciséis toneladas. Masticar las letras. Froilán me rechazó una raya. Píntales una a los chicos, otra a las niñas, que parecen nuevas. Dice, al póker, los funcionarios también se drogan (pero solo con recetas, no penséis mal). Tintín y el miércoles del capitán Haddock, el jinete solitario, blanco como en los tebeos de Fórum, los hermanos Marx pidiendo más madera, Priscilla, reina del desierto. Canción de los Cynics. Una banda tributo: «Somos la generación más perdida de todas».
El resacón. En Valencia, se acumulan las toneladas sobre el moñeco (los de Yo diablo quieren un trío, aquí escribí sobre el III de Yo diablo, por cierto). Elvis, el pata negra, el de Las Vegas, los vasos de cartón, el piano, una guitarra y unas letras de Javier Krahe. Qué lindo. En el metro de Barcelona la parada más peligrosa es la de calle La Cera. El pollo al horno, el whisky enfriado con ventilador. El abuelo está muy limpio. Lee el País.

De Barcelona a la Playa. El abuelo, ya lo he dicho, lee El País. Eso es que es buena persona. Sonido en las Fiestas de La Elipa (sí, como los Burning, calentando motores, ojo, que esto es un guiño del final del tebeo), una maestra preparando oposiciones (volvemos al fragmento anterior, un buen funcionario rockero es lo mejor, bolos de fin de semana, tardes para ensayar). Un vinilo de Fats Domino. Un doctor, un pescador, que lee El País (con Umbral, por la época). Doctor y pescador. El punk, la yerba, los recuerdos. Préndele fuego a todo. Un tebeo, una historia, unos personajes que se me hacen imprescindibles.
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