La frase «Prefiero una España roja a una España rota» suele aparecer atribuida al político conservador José María Gil-Robles, pero en realidad su autor fue José Calvo Sotelo, dirigente monárquico del Bloque Nacional durante la Segunda República.
La pronunció en noviembre de 1935 durante un mitin celebrado en el frontón Urumea de San Sebastián, en unos años de fuerte enfrentamiento político y de intenso debate sobre las aspiraciones autonomistas y nacionalistas.
Pocas semanas después, el 5 de diciembre, el propio Calvo Sotelo recordó aquella intervención desde la tribuna de las Cortes. Explicó que sabía perfectamente qué quería decir con una «España roja», pero consideraba que un gobierno de izquierdas sería algo pasajero, mientras que una ruptura de la unidad territorial tendría, a su juicio, consecuencias permanentes. De ahí su preferencia por la primera de las dos opciones.
La frase quedó asociada desde entonces al debate territorial español y ha reaparecido numerosas veces, con pequeñas variaciones, en discursos, artículos y discusiones políticas. La atribución errónea a Gil-Robles probablemente se deba a que ambos fueron figuras destacadas de la derecha de la época y coincidieron en numerosos debates durante aquellos años.
Descubre qué político de derechas pronunció en 1935 la frase «Prefiero una España roja a una España rota» y en qué circunstancias lo hizo.
Esta célebre frase nació en plena Segunda República, durante un encendido debate sobre la unidad territorial y las tensiones políticas de la España de 1935.
La frase «Prefiero una España roja a una España rota» suele aparecer atribuida al político conservador José María Gil-Robles, pero en realidad su autor fue José Calvo Sotelo, dirigente monárquico del Bloque Nacional durante la Segunda República.
La pronunció en noviembre de 1935 durante un mitin celebrado en el frontón Urumea de San Sebastián, en unos años de fuerte enfrentamiento político y de intenso debate sobre las aspiraciones autonomistas y nacionalistas.
Pocas semanas después, el 5 de diciembre, el propio Calvo Sotelo recordó aquella intervención desde la tribuna de las Cortes. Explicó que sabía perfectamente qué quería decir con una «España roja», pero consideraba que un gobierno de izquierdas sería algo pasajero, mientras que una ruptura de la unidad territorial tendría, a su juicio, consecuencias permanentes. De ahí su preferencia por la primera de las dos opciones.
La frase quedó asociada desde entonces al debate territorial español y ha reaparecido numerosas veces, con pequeñas variaciones, en discursos, artículos y discusiones políticas. La atribución errónea a Gil-Robles probablemente se deba a que ambos fueron figuras destacadas de la derecha de la época y coincidieron en numerosos debates durante aquellos años.
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