La Biblioteca de Carfax publica la traducción del último libro de Nadia Bulkin, Problemas con la autoridad: historias sobre el control, mental y corporal, sobre la invasión, el terror filtrado, lo femenino. En un libro de miedo, ¿Qué buscamos? Romper, sorprender, entretener. ¿Es posible, son posible nuevos esquemas o propuestas en el terror? Yo creo que sí, lo realmente difícil, ¿con qué se disfruta más? Variaciones inesperadas, propuestas que ahondan, que elevan la distopía, la ucronía, qué sucede el día después. La sociedad, elucubrar cómo se organiza una vez que el terror está ahí, de pronto, de manera súbita, pero para siempre. Imaginad, Los caminantes en Andalucía o el Estudio en esmeralda de Neil Gaiman. Nadia Bulkin hace algo así. Nos da tiempo de diversión. No modifica, da lugares e instantes que nos resultan conocidos, sobre, todo, lo más importante de un libro así: me ha tenido pegado a las páginas, esperando algo más, seguir siempre hacia delante, sin soltar el libro. Como siempre, material de calidad en el catálogo de la Biblioteca de Carfax.
Nadia Bulkin me ha tenido pegado a las páginas, esperando algo más, seguir siempre hacia delante, sin soltar el libro.
Carly: Mezclar con los ojos rojos de Carrie, los experimentos de Stranger Things, los Infernales de Emma Frost y algo de Charles Manson (desde que vi “Érase una vez en Hollywood” no he vuelto a ver de la misma manera a la familia Manson). No, más bien con una secta con olor a sudor y América profunda, allí donde el alimento más sano y fresco se encuentra en los estantes de una gasolinera. Las cubas de aislamiento sensorial que aparecían en Fringe, el resultado de la selección natural, una especie de mutante al modo de la Patrulla X, departamentos dentro de departamentos. El hombre es lobo para el hombre, sin concesiones, la desaparición de empatía, volver a la divinidad, divinidad de tribu perdida, ¿No quieres dominar el mundo¿Acabará intentando dominar el mundo? Siempre hay bandos, los aliados cambian, contrarios, somos los buenos, ellos son los malos. Qué queremos en realidad. Dentro: Leviatán, Hydra y Cobra.
En la parte final, la infestación de los espíritus malignos. Los demonios. En la actualidad se cree que los poseídos no eran más que personas con enfermedades mentales y aquí, la autora sugiere que los psíquicos -cuando lleguen, que igual ya están entre nosotros-, tendrán una ayuda, un empujón de los demonios (los sacados de Sobrenatural, esos malos, pero atractivos, ellas/elles seduciendo siempre a los Winchester) para el dominio definitivo. Lo triste, que no hay nada, no hay amor, ni empatía. En qué tiempos estamos. ¿Habrá llegado ya? ¿Estará Carly entre nosotros?
Tres novelas cortas, jugosas, autoconclusivas, esa longitud que Cliver Barker domina a la perfección. Que permiten desarrollar los personajes sin hacerse repetitivo.
La mejor chica americana: como Pequeña Miss Sunshine pasado por el body horror más clásico. El submundo la cultura de los concursos de belleza de segunda fila. Anorexia y sustancias. Huecos y carne, devorarse a sí misma, el aire te come todo pensamos en el delirium tremens del alcohol, la mezcla de las sustancias acaba con la aparición insectos invisibles. Pero muy hambrientos. Almuerzo desnudo, la paranoia, rascarnos una y otra vez. El cierre sitúa el tiempo en que las redes sociales y su exposición, las tendencias de la postmodernidad lo dominan todo. Pero incluso, al estar todo hecho, visto y vuelto a ver, acaba en el abismo, de lo ético y lo estético. Como si se pusieran de moda las modelos pasadas de peso. Los niños gordos. Los rockeros rollizos. Estamos derrotados desde el principio.
Cielos rojos al amanecer: el mejor cuento, el que más me ha gustado. Con su parte analógica de cintas, VHS y película expuesta. La idea, la infestación, los espíritus, la semilla maligna, otra vez esa sensación de peligro entomológico, aunque sea demoníaca. El Gobierno. Así, en general. Y también cómo, en cualquier circunstancia, las plagas, las maldiciones, las epidemias, siempre acaban generando afectos. Como si esperásemos una purga. Como si nos lo mereciéramos. Sobre todo los demás. Ese instante Crossed. Supongo que si me lees sabrás de lo que hablo. Una cuenta atrás.
Una polaroid de una sociedad y su evolución tras una premisa terrible, pero curiosas. Y un mundo zombi, agotador, un mundo en el que las amenazas crecen. Gente cansada. La noche terrible, pero la mañana parece incluso peor.
Nadia Bulkin y Problemas con la autoridad, tres novelas cortas de terror editadas por la Biblioteca de Carfax
La Biblioteca de Carfax publica la traducción del último libro de Nadia Bulkin, Problemas con la autoridad: historias sobre el control, mental y corporal, sobre la invasión, el terror filtrado, lo femenino. En un libro de miedo, ¿Qué buscamos? Romper, sorprender, entretener. ¿Es posible, son posible nuevos esquemas o propuestas en el terror? Yo creo que sí, lo realmente difícil, ¿con qué se disfruta más? Variaciones inesperadas, propuestas que ahondan, que elevan la distopía, la ucronía, qué sucede el día después. La sociedad, elucubrar cómo se organiza una vez que el terror está ahí, de pronto, de manera súbita, pero para siempre. Imaginad, Los caminantes en Andalucía o el Estudio en esmeralda de Neil Gaiman. Nadia Bulkin hace algo así. Nos da tiempo de diversión. No modifica, da lugares e instantes que nos resultan conocidos, sobre, todo, lo más importante de un libro así: me ha tenido pegado a las páginas, esperando algo más, seguir siempre hacia delante, sin soltar el libro. Como siempre, material de calidad en el catálogo de la Biblioteca de Carfax.
Nadia Bulkin me ha tenido pegado a las páginas, esperando algo más, seguir siempre hacia delante, sin soltar el libro.
Carly: Mezclar con los ojos rojos de Carrie, los experimentos de Stranger Things, los Infernales de Emma Frost y algo de Charles Manson (desde que vi “Érase una vez en Hollywood” no he vuelto a ver de la misma manera a la familia Manson). No, más bien con una secta con olor a sudor y América profunda, allí donde el alimento más sano y fresco se encuentra en los estantes de una gasolinera. Las cubas de aislamiento sensorial que aparecían en Fringe, el resultado de la selección natural, una especie de mutante al modo de la Patrulla X, departamentos dentro de departamentos. El hombre es lobo para el hombre, sin concesiones, la desaparición de empatía, volver a la divinidad, divinidad de tribu perdida, ¿No quieres dominar el mundo¿Acabará intentando dominar el mundo? Siempre hay bandos, los aliados cambian, contrarios, somos los buenos, ellos son los malos. Qué queremos en realidad. Dentro: Leviatán, Hydra y Cobra.

En la parte final, la infestación de los espíritus malignos. Los demonios. En la actualidad se cree que los poseídos no eran más que personas con enfermedades mentales y aquí, la autora sugiere que los psíquicos -cuando lleguen, que igual ya están entre nosotros-, tendrán una ayuda, un empujón de los demonios (los sacados de Sobrenatural, esos malos, pero atractivos, ellas/elles seduciendo siempre a los Winchester) para el dominio definitivo. Lo triste, que no hay nada, no hay amor, ni empatía. En qué tiempos estamos. ¿Habrá llegado ya? ¿Estará Carly entre nosotros?
Tres novelas cortas, jugosas, autoconclusivas, esa longitud que Cliver Barker domina a la perfección. Que permiten desarrollar los personajes sin hacerse repetitivo.

La mejor chica americana: como Pequeña Miss Sunshine pasado por el body horror más clásico. El submundo la cultura de los concursos de belleza de segunda fila. Anorexia y sustancias. Huecos y carne, devorarse a sí misma, el aire te come todo pensamos en el delirium tremens del alcohol, la mezcla de las sustancias acaba con la aparición insectos invisibles. Pero muy hambrientos. Almuerzo desnudo, la paranoia, rascarnos una y otra vez. El cierre sitúa el tiempo en que las redes sociales y su exposición, las tendencias de la postmodernidad lo dominan todo. Pero incluso, al estar todo hecho, visto y vuelto a ver, acaba en el abismo, de lo ético y lo estético. Como si se pusieran de moda las modelos pasadas de peso. Los niños gordos. Los rockeros rollizos. Estamos derrotados desde el principio.

Cielos rojos al amanecer: el mejor cuento, el que más me ha gustado. Con su parte analógica de cintas, VHS y película expuesta. La idea, la infestación, los espíritus, la semilla maligna, otra vez esa sensación de peligro entomológico, aunque sea demoníaca. El Gobierno. Así, en general. Y también cómo, en cualquier circunstancia, las plagas, las maldiciones, las epidemias, siempre acaban generando afectos. Como si esperásemos una purga. Como si nos lo mereciéramos. Sobre todo los demás. Ese instante Crossed. Supongo que si me lees sabrás de lo que hablo. Una cuenta atrás.

Una polaroid de una sociedad y su evolución tras una premisa terrible, pero curiosas. Y un mundo zombi, agotador, un mundo en el que las amenazas crecen. Gente cansada. La noche terrible, pero la mañana parece incluso peor.
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