El precio del alquiler es más alto cuantas más viviendas tiene el casero: la diferencia llega al 4,5% si arrienda cinco o más

No es igual tener una vivienda en alquiler que tener cinco. Cuando el casero tiene varios pisos arrendados, el precio de esos alquileres es más alto que cuando solo tiene uno. Así se desprende de un estudio publicado este jueves por el Centro de Políticas Económicas de Esade (EsadeEcPol), que detecta que esa diferencia en el precio del alquiler entre monoarrendadores y multiarrendadores crece a medida que aumenta la cartera de viviendas y llega a ser de hasta un 4,5% en el caso de quienes tienen cinco o más pisos en el mercado.

El estudio analiza en qué medida las viviendas de hogares con dos o más pisos alquilados se arriendan a un precio distinto de las que son propiedad de un hogar con una sola vivienda alquilada y observa que el precio ha pasado de ser prácticamente igual en ambos casos en 2019 —con una diferencia de apenas un 0,8%— a fijar los multiarrendadores un precio un 3,5% por encima del de los monoarrendadores. Un 3,5% sobre un alquiler medio de 700 euros mensuales supone una diferencia de unos 25 euros mensuales adicionales o, lo que es lo mismo, 294 euros al año.

«La prima al tener más de un alquiler no era significativa estadísticamente en 2019 y en 2023 sí se observa», explica el autor del estudio, Jorge Galindo, que confirma que el hecho de ser multiarrendador «tiene un efecto en precios». Esta prima mide la distancia que hay entre los dos grupos de arrendadores —no si uno se ajusta más que el otro al precio de mercado— y, según el informe, explica una quinta parte de la subida del precio de los alquileres entre 2019 y 2023, dado que el grueso del encarecimiento se debe a una revalorización generalizada de las viviendas en un contexto de escasez de oferta, es decir, a que se paga más por las mismas características.

El estudio no indaga en cuál es el motivo detrás de la diferencia de precio entre monoarrendadores y multiarrendadores ni de su crecimiento a lo largo de los cinco años analizados, pero sí descarta que se deba a la concentración geográfica de los inmuebles, en el caso de quienes tienen varios, en zonas más caras. De hecho, la diferencia de precio es mayor cuando la cartera de viviendas se reparte entre varios municipios (2,8%) que cuando se concentra en uno solo (1,5%) y cuando todos los pisos se aglutinan en una única sección censal la balanza se inclina del lado contrario, con un precio por parte de los multiarrendadores un 3,8% por debajo de los monoarrendadores.

La brecha se aprecia más cuanto mayor es la cartera de viviendas que el casero tiene alquiladas. De media en el conjunto del periodo analizado, se observa que los hogares con dos viviendas arrendadas fijaron precios un 1,3% por encima de los monoarrendadores, mientras que esa diferencia crece a un 2% en los hogares con tres inmuebles alquilados, a un 3,4% en los que tienen cuatro y llega a un 4,5% en los que tienen cinco o más.

La diferencia en función del número de viviendas se aprecia especialmente en el momento de la renovación de los contratos: el precio sube de media un 5,2% en las viviendas de multiarrendadores y un 3,8% en las de los monoarrendadores. No obstante, solo es significativo a partir de las cuatro propiedades. Los hogares con dos y tres viviendas alquiladas suben de media un 0,8% más que un monoarrendador, mientras que los de cuatro lo hacen un 1,9% más y los de cinco o más, un 2,8%. El estudio apunta a que este corte en cuatro propiedades «es coherente con la idea de que hace falta cierta escala para gestionar el alquiler como una inversión».

«Si se diseñan medidas dirigidas específicamente a esta prima, el tamaño de la cartera parece un criterio más informativo que el territorio, porque la diferencia crece con el número de viviendas y es mayor donde la cartera está dispersa», advierte el informe, que puntualiza que el alcance de actuar sobre este patrón es limitado, dado que solo explica una parte de la subida de los precios en los últimos años. «Sin la prima, el alquiler habría subido algo menos, pero lejos de volver a los niveles de 2019», señala, al mismo tiempo que remarca la pertinencia de valorar cualquier medida en este sentido «por su capacidad de contener las subidas sin reducir el incentivo a ofrecer vivienda en alquiler, que a la larga es lo principal y aquello que más puede influir sobre el precio».

 Los hogares con varios pisos arrendados han pasado de alquilar en 2019 casi al mismo precio que los que tienen solo uno a hacerlo un 3,5% por encima en 2023, según un estudio de Esade.  

No es igual tener una vivienda en alquiler que tener cinco. Cuando el casero tiene varios pisos arrendados, el precio de esos alquileres es más alto que cuando solo tiene uno. Así se desprende de un estudio publicado este jueves por el Centro de Políticas Económicas de Esade (EsadeEcPol), que detecta que esa diferencia en el precio del alquiler entre monoarrendadores y multiarrendadores crece a medida que aumenta la cartera de viviendas y llega a ser de hasta un 4,5% en el caso de quienes tienen cinco o más pisos en el mercado.

El estudio analiza en qué medida las viviendas de hogares con dos o más pisos alquilados se arriendan a un precio distinto de las que son propiedad de un hogar con una sola vivienda alquilada y observa que el precio ha pasado de ser prácticamente igual en ambos casos en 2019 —con una diferencia de apenas un 0,8%— a fijar los multiarrendadores un precio un 3,5% por encima del de los monoarrendadores. Un 3,5% sobre un alquiler medio de 700 euros mensuales supone una diferencia de unos 25 euros mensuales adicionales o, lo que es lo mismo, 294 euros al año.

«La prima al tener más de un alquiler no era significativa estadísticamente en 2019 y en 2023 sí se observa», explica el autor del estudio, Jorge Galindo, que confirma que el hecho de ser multiarrendador «tiene un efecto en precios». Esta prima mide la distancia que hay entre los dos grupos de arrendadores —no si uno se ajusta más que el otro al precio de mercado— y, según el informe, explica una quinta parte de la subida del precio de los alquileres entre 2019 y 2023, dado que el grueso del encarecimiento se debe a una revalorización generalizada de las viviendas en un contexto de escasez de oferta, es decir, a que se paga más por las mismas características.

El estudio no indaga en cuál es el motivo detrás de la diferencia de precio entre monoarrendadores y multiarrendadores ni de su crecimiento a lo largo de los cinco años analizados, pero sí descarta que se deba a la concentración geográfica de los inmuebles, en el caso de quienes tienen varios, en zonas más caras. De hecho, la diferencia de precio es mayor cuando la cartera de viviendas se reparte entre varios municipios (2,8%) que cuando se concentra en uno solo (1,5%) y cuando todos los pisos se aglutinan en una única sección censal la balanza se inclina del lado contrario, con un precio por parte de los multiarrendadores un 3,8% por debajo de los monoarrendadores.

La brecha se aprecia más cuanto mayor es la cartera de viviendas que el casero tiene alquiladas. De media en el conjunto del periodo analizado, se observa que los hogares con dos viviendas arrendadas fijaron precios un 1,3% por encima de los monoarrendadores, mientras que esa diferencia crece a un 2% en los hogares con tres inmuebles alquilados, a un 3,4% en los que tienen cuatro y llega a un 4,5% en los que tienen cinco o más.

La diferencia en función del número de viviendas se aprecia especialmente en el momento de la renovación de los contratos: el precio sube de media un 5,2% en las viviendas de multiarrendadores y un 3,8% en las de los monoarrendadores. No obstante, solo es significativo a partir de las cuatro propiedades. Los hogares con dos y tres viviendas alquiladas suben de media un 0,8% más que un monoarrendador, mientras que los de cuatro lo hacen un 1,9% más y los de cinco o más, un 2,8%. El estudio apunta a que este corte en cuatro propiedades «es coherente con la idea de que hace falta cierta escala para gestionar el alquiler como una inversión».

«Si se diseñan medidas dirigidas específicamente a esta prima, el tamaño de la cartera parece un criterio más informativo que el territorio, porque la diferencia crece con el número de viviendas y es mayor donde la cartera está dispersa», advierte el informe, que puntualiza que el alcance de actuar sobre este patrón es limitado, dado que solo explica una parte de la subida de los precios en los últimos años. «Sin la prima, el alquiler habría subido algo menos, pero lejos de volver a los niveles de 2019», señala, al mismo tiempo que remarca la pertinencia de valorar cualquier medida en este sentido «por su capacidad de contener las subidas sin reducir el incentivo a ofrecer vivienda en alquiler, que a la larga es lo principal y aquello que más puede influir sobre el precio».

 20MINUTOS.ES – Nacional

Te Puede Interesar