La tercera ronda de negociaciones entre Gobierno y el grupo de opositores elegido por Washington ya está en marcha en Caracas Leer La tercera ronda de negociaciones entre Gobierno y el grupo de opositores elegido por Washington ya está en marcha en Caracas Leer
La tercera ronda de negociaciones entre Gobierno y el grupo de opositores elegido por Washington, integrante de la Asamblea Nacional (AN) del 2015, ya está en marcha en Caracas, con tantas expectativas como dudas, las mismas que marcan este proceso forzado y tutelado por el Departamento de Estado. En esta ocasión viene precedido por una maniobra de peso: el perdón concedido a Jorge Rodríguez, hermano mayor de Delcy, presidenta encargada, borrado de la lista de sancionados por el Departamento del Tesoro.
Un guiño muy llamativo para el chavismo trumpista cuando, en paralelo, los fiscales aumentaban su presión contra Nicolás Maduro y su mujer, Cilia Flores, al sumarles el delito de conspiración para realizar torturas a su ya largo historial de imputaciones. Y no son los únicos: el magnate Alex Saab, testaferro del dictador, y su principal socio, Álvaro Pulido, duermen en otras mazmorras de EEUU, que exhibe una larga lista negra conformada por jerarcas y militares de la revolución. Las apuestas por quién será el siguiente extraditado todavía no se han abierto en Polymarket.
Palo y zanahoria, como en siglos pasados ya ocurrió con la Doctrina Monroe. En Caracas, el proceso también va de perdones. Y uno de ellos asoma fundamental en el actual escenario: el de María Corina Machado, a quien la revolución bolivariana ha perseguido con saña sabedora de su liderazgo popular. Su primera inhabilitación data de 2015.
Pero fue meses antes de las elecciones presidenciales de 2024 cuando el Gobierno de Nicolás Maduro prolongó arbitrariamente la inhabilitación de la líder democrática para impedir su participación (había ganado con el 93% de los apoyos las primarias opositoras), lo que dejó una puerta abierta a un candidato al que creían iban a derrotar. Se equivocaron: el diplomático Edmundo González Urrutia aplastó en las urnas al «hijo de Chávez», pese a contar con todos los recursos del Estado y todas las trampas imaginables.
Gracias al juicio que se ha seguido semanas atrás por el caso Brazalete Blanco se ha conocido públicamente hasta dónde puede llegar el chavismo para mantenerse en el poder. La jueza Bárbara César Siero, antigua magistrada del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), confesó que fue forzada con violencia a ratificar la inhabilitación de la Nobel de la Paz, pese a ser una más en el bando revolucionario. Agentes bolivarianos secuestraron y torturaron a sus dos hermanos para evitar las dudas de la entonces magistrada, un modus operandi habitual para el chavismo. Su cuñada también fue encarcelada.
«Los rumores de las últimas horas es que se van a incluir temas electorales en esta ronda, veremos. Si son las inhabilitaciones ojalá sea un proceso amplio para todos los dirigentes inhabilitados, especialmente para Machado. Inhabilitaciones que también castigaron a los partidos, que fueron usurpados durante una década por todo tipo de personas, como los llamados alacranes (colaboracionistas comprados por Saab)», confirmó para EL MUNDO Luis Peche, analista que ha regresado a Caracas tras sufrir hace dos años un atentado con claras conexiones con la dictadura bolivariana.
La última encuesta dada a conocer por la agencia estadounidense Bloomberg confirma que Machado se mantiene como la dirigente más popular en el país petrolero. La líder de Vente Venezuela reúne un 52% de apoyos, mientras Delcy Rodríguez apenas suma el 19%.
«Creo que viene una sorpresa en esta ronda de negociaciones, hay varias señales. Además de lo descrito por la jueza César Siero, que es un prólogo para tender la cama de lo que viene, que es la habilitación de María Corina y muy probablemente su vuelta a casa. Otro indicador de que todo esto puede venir es el tremendo regalo que obtuvo Jorge Rodríguez a cambio, quitarle de la lista de sancionados. No ha sido algo unilateral ni gratuito, sino un proceso de negociación con el Departamento de Estado, a cambio de lo cual están dando mucho», advirtió a EL MUNDO la ciberconsultora política Carmen Beatriz Fernández.
El tercer ciclo de negociaciones se prolongará hasta finales de la semana que viene, como ya avisó el propio Departamento de Estado, muy pendiente de que ahora sí se apriete el paso. ¿Por qué? Faltan menos de tres semanas para las elecciones intermedias de EEUU, claves para la Administración republicana.
«No descarto en absoluto lo que en EEUU llaman el october surprise (sorpresa de octubre), una maniobra para tocar a los electores latinos», avizoró para este periódico Fernández.
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